Lírica lunfarda

La muerte que lo murió
Alberto Thaler
Se le detuvo el bobo a
los setenta,
en situación muy rara,
muy fulera:
lo encontraron tendido
en la catrera
de la pieza de Rosa,
la sirvienta.
Mortaja y jonca para
don Arturo.
Las hijas, tras la
joda en Chacarita,
rajaron con la viuda,
Margarita,
a cobrar los morlacos
del seguro.
¡Cuánto dolor y cuánto
sufrimiento!
¡De él sólo nos queda
un testamento!
El pito catalán, la
morisqueta:
porque tuvo otras
velas y otros fierros.
Y aunque no tuvo vela
en este entierro,
la Rosa, se quedó con
la mosqueta.
Alberto Thaler se da a
conocer con dos obras que son publicadas por
la Editorial «Torres Aguero».
Sonetos del peatón reúne probablemente
sus mayores aciertos poemáticos en
la jerga del Malevo Muñoz. En
algunas oportunidades y desde la
ciudad de Córdoba, hemos tenido
ocasión de escuchar su voz y su
poesía en amenos programas radiales
de LS1 Radio Municipal de Bs. As.
EL bulín -
Versos rantifusos,
1916
Yacaré - Felipe Fernández
(1889 - 1929)
a Oscar
Soldati
Minga de bulebú,
catrera mishia,
Pilchas rantas,
almohadas ¡manco-dilo!
Un cacharro con sebo y
un pabilo
Que presta luz a la
mansión cafishia.
Un bobo fule de
cabildo oficia
(Bobo que el pío lo
reduce al kilo),
Se morfa... si la mina
va al asilo
Y ni un requecho allí
se desperdicia.
Muchos diarios,
recortes y revistas
Que baten mugre, o
gozan las conquistas
De alguna biaba, golpe
o canastilla.
Y en una percha más
que amarrocada
Entre leones y
funghis, la apolilla
Una viola sin
cuerdas... amurada
El Rante
-
Versos rantifusos,
1916
Con el bagayo a
cuestas, el cristiano,
patea todo el giorno,
requechando,
en un portón, tirao,
apoliyando,
en Colón o en los
Bajos de Belgrano.
Del atorro es un tigre
veterano
porque hace rato la
anda atorrantando;
y aunque sabe morfar
de vez en cuando,
sufre un ragú fulero y
soberano...
Cuando sale a pescar a
la mañana
la yuta está a la
carga y me lo encana
y lo fleta pa'
Azcuénaga al rentista...
Hoy no le fue mal, sin
buscar mucho
en un cajón morfó de
pensionista
y al darse vuelta se agenció un buen pucho
El dormilón -
Versos rantifusos,
1916
Ilustre y jubilado
rantifuso
apolilla el bacán que
es un contento;
él con la esquena vive
en su elemento
porque es pa laburar
viejo linuso.
Mangador patentao, es
un patuso
a quien no le dan bola
en el convento
y bosteza su rante
esgunfiamiento
con cada regutín macho
y papuso...
Ayer se levantó de la
catrera
y se fue a una vecina
costurera
a ligar unos mates...
de pechazo,
pero le fue fulero al
endivido
porque llegó al
cotorro su marido
¡y le encajó un
soberbio castañazo!
El Gaita -
Versos rantifusos,
1916
Es un gaita, fandiño o
gallarduano
que cayó de inmigrante
a la Argentina
pa meterle al laburo
cotidiano
amarrocando siempre
meneguina.
Espiantao del bulín,
llega temprano
y queda estacionao en
una esquina
campaneando de paso
algo liviano,
pa ligar sobre el
pucho la propina.
Medio cebón el
gaita... no es otario,
con cinco guitas se
acamala un diario
y da gusto veder como
letrea.
Así, de «literato»
pasa el día,
ya ojeando la
¡sangrienta policía!
o la hoja telegráfica
europea.
La Flaca
-
Versos rantifusos,
1916
Si hay catrielas de
bute en el convento
la Flaca es una
papa... por lo fina;
chamuyadora en forma,
bailarina,
limpia, güena y de ley
¡es un contento!
Nunca vieron sus
labios un mal cuento
ni paró un cucifai en
una esquina
y hasta baten que gana
meneguina
aunque no se hace ver
con aspavento.
Con un peinao cantor,
bien empilchada
a veces en la puerta
está parada
mordiendo la puntilla
de su blusa.
Ayer pasó un bacán por
la vedera
y después de junar a
la huesera
batió... ¡San Dió, que
paica papirusa!
¡Qué merza!
-
Versos rantifusos, 1916
¡Qué merza de
gilurdos, la parolan shofica,
catando pa la rafa el
bandolión, la biaba
o el parlamento reo,
mishio de una garaba,
sin manyar ni caballo
que el reaje la chica!
Hay un gil que me
quiere preparar un trabajo,
y yo... canchero
viejo, voy a darle un poroto
por gilimursi, turro,
por vichenchino y choto
a ver si con un verso
rantifuso lo fajo...
Como yo no coceo ni
medio de piernadas
puede ser que si bate
mucha mugre me achique,
por lo que voy a darle
pelota, bola o dique,
pa que se venga al
humo con todas sus ranadas.
Yo a la mina le bato
paica, feba, catriela,
percanta, cosa, piba,
budín, o percantina;
chata, bestia, garaba,
peor es nada o fémina,
cucifai, adorada,
chirusa, nami o grela.
A la guita le llamo
sport o ventolina,
menega, mosca, duros,
shosha, morlacos, vento,
nales o bataraces,
gomanes o «elemento»,
mangangás o guitarra,
es decir meneguina.
Cuando calo un
vichenzo, le bato gil, pipiolo,
turro, otario,
pangrullo, gilimursi o batata;
vichenchino, gilurdo,
codeguín, papanata,
marmota, zanagoria,
salamín o chingolo.
Al chorro o al lancero
tiradente o choriso,
punguista,
escarbadiente o L.C.*... y al pescado
yuta, tira, o «la
viuda», batidor remanyado,
que engayola al más
pierna y lo faja al más guiso.
Al chamuyo le bato
parlamento o parola,
a la busarda, bagre,
bullón, o mondonguera,
a la jaula cotorro,
bulín o pichonera,
y así por el estilo
sigue siempre la bola.
Esa merza de mozos
ranunes que se apunta
apañando el bagayo de
mis versos raneros,
va a patear si le bato
que son unos fuleros
y que voy a fajarlos
porque los tengo en la punta.
* L.C.:
ladrón conocido
Desde muy joven comienza a
frecuentar los corrillos periodísticos Felipe
H. Fernández, quien utilizó
como seudónimo el nombre de «Yacaré».
Había nacido en Gral. Hornos,
partido de Las Heras, pcia. de Bs. As.
en 1889. Crítica, Última hora,
Correo de la noche, la revista El Hogar,
y otras publicaciones lo cuentan
entre sus colaboradores. De 1916
es su libreo Con toda el
alma. Asimila profundamente un estilo
lunfardesco que llega tal vez a la
frecuentación de «personajes» del
bajo fondo, según puede colegirse
en los títulos de sus poemas:
Batiendo el justo, El
pechador, La vieja llorona, El rana, El lengue,
El afane, etc., pero
esta situación so debe equivocarnos. Fue hombre
de lectura cultivada, tal como se
desprende de sus citas de Rubén Darío,
D'Annunzio, Vasseur, Nervo,
Diderot, Villaespesa, etc. Falleció en
Buenos Aires en agosto de 1929.

Café Tortoni
Horacio
Turner
Esquivando almanaques
te rejuno
en tu yoyega rúa y
chamuyante
y en tus mesas, con un
deschave rante,
te escraché con los
versos del ayuno.
Al moisés del recuerdo
en que te acuno
le sacudo un plumero
laburante:
veo claro a Quinquela
marinante
y al
AZUL que Rubén batió oportuno.
Entre fumata y gin,
dueto y neblina
en tu bodega el
OCRE de Alfonsina
al cuore gatilló y le
hizo un buco.
Vos sos jovie Tortoni
en la bohemia
– con tus orres
finolis de Academia –
igual que el as de
espadas para el truco.
Horacio Turner. El Círculo de
Poetas Lunfardos le otorga el cuarto
premio en el Certamen de Poesía
Lunfarda Rioplatense sobre el tema
El Montepío y con
posterioridad la misma institución le confiere una
mención en oportunidad del homenaje
al centenario del nacimiento
de Gardel. El mismo galardón lo
distingue cuando se realiza otro de
los certámenes literarios, pero esta
vez al Café Tortoni.

Café Tortoni
Eduardo Ranea
Refugio de taepos
nocturnales
que con feca atraían a
las musas
inspirando sus versos,
rantifusas,
culpables del esplín y
de sus males.
En el
«FECA TORTONI» y a raudales,
cantándole a las
paicas y minusas,
brotaban las cuartetas
con las fusas
alumbrando en un tango
de arrabales.
Hoy como ayer sos feca
de lumbreras,
de troesmas de música
y de rima
que llenan servilletas
con quimeras.
Que jamás tu
existencia quede trunca
ni el alma de
inmortales que te anima.
¡FECA TORTONI, no te mueras nunca!
Eduardo Ranea, de San Vicente
(Santa Fe), obtuvo mención
especial en el certamen que el
Círculo de Poetas Lunfardos
convocó con motivo del 130°
aniversario del Café Tortoni.
Ni cinco de pelota
Armando Del Fabro
Y esto se acabó. Yo no
te aguanto
y pienso darte el
raje... y dos piñones.
Yo vengo de una raza
de varones
y aqueyo del amor no
fue pa' tanto.
Te encontré en la
yeca, bien tirada,
y te puse cotorro y
mobiliario.
Arrivederchi, chau, no
soy otario
p'aguantarte el rol de
rechiflada.
La naifa que lo juna
atentamente
va y le dice,
sonriendo cordialmente:
«Pero flaco, ¿te viste
bien la facha?
Me extrañan tus
aprontes de malevo;
¿Sos de ahora o venís
del medioevo?
Hacé el favor, laváme
esas bombachas»
En 1967, Armando Del Fabro
crea una hoja literaria entre los
residentes latinos de la ciudad de
Nueva York. Hace lo propio en
Ponce (Puerto Rico), en el
suplemento dominical del periódico
«El Diario». Corre el año 1979.
Autor de cinco ensayos con primeros
premios, tiene en su haber una
totalidad de 36 premios literarios.
Sobre la obra de Carlos Carlino
obtiene una medalla de oro del diario
«La Capital» de Rosario. Es autor
de obras musicales folklóricas.
Escribe cuentos y teatro. Tiene en
preparación Juanito Laguna,
diez poemas inspirados en la obra
de Antonio Berni, y Qué bien
te queda el jonca,
de género lunfardesco. Recientemente ha
publicado La línea de
fuga. Creemos que igual suerte corresponde
a su obra La cortada de los
siete faroles.
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Las notas fueron tomadas de
Cien sonetos lunfardescos - Antología,
Octavio G. Moya, Academia Porteña
del Lunfardo, Buenos Aires, 1993