El Cantar de Lunfardía -  Apuntes del chamuyo canero - FORO CERVANTES - 20.08.02, 09.07.2003 - 1 -  LUNFARDO 7
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Lírica lunfarda 

La muerte que lo murió

Alberto Thaler

 

Se le detuvo el bobo a los setenta,

en situación muy rara, muy fulera:

lo encontraron tendido en la catrera

de la pieza de Rosa, la sirvienta.

 

Mortaja y jonca para don Arturo.

Las hijas, tras la joda en Chacarita,

rajaron con la viuda, Margarita,

a cobrar los morlacos del seguro.

 

¡Cuánto dolor y cuánto sufrimiento!

¡De él sólo nos queda un testamento!

El pito catalán, la morisqueta:

 

porque tuvo otras velas y otros fierros.

Y aunque no tuvo vela en este entierro,

la Rosa, se quedó con la mosqueta.

Alberto Thaler se da a conocer con dos obras que son publicadas por

la Editorial «Torres Aguero». Sonetos del peatón reúne probablemente

sus mayores aciertos poemáticos en la jerga del Malevo Muñoz. En

algunas oportunidades y desde la ciudad de Córdoba, hemos tenido

ocasión de escuchar su voz y su poesía en amenos programas radiales

de LS1 Radio Municipal de Bs. As.

 

 

EL bulín - Versos rantifusos, 1916

Yacaré - Felipe Fernández (1889 - 1929)

                                             a Oscar Soldati

 

Minga de bulebú, catrera mishia,

Pilchas rantas, almohadas  ¡manco-dilo!

Un cacharro con sebo y un pabilo

Que presta luz a la mansión cafishia.

 

Un bobo fule de cabildo oficia

(Bobo que el pío lo reduce al kilo),

Se morfa... si la mina va al asilo

Y ni un requecho allí se desperdicia.

 

Muchos diarios, recortes y revistas

Que baten mugre, o gozan las conquistas

De alguna biaba, golpe o canastilla.

 

Y en una percha más que amarrocada

Entre leones y funghis, la apolilla

Una viola sin cuerdas... amurada

 

 

El Rante - Versos rantifusos, 1916

 

Con el bagayo a cuestas, el cristiano,

patea todo el giorno, requechando,

en un portón, tirao, apoliyando,

en Colón o en los Bajos de Belgrano.

 

Del atorro es un tigre veterano

porque hace rato la anda atorrantando; 

y aunque sabe morfar de vez en cuando,

sufre un ragú fulero y soberano...

 

Cuando sale a pescar a la mañana

la yuta está a la carga y me lo encana

y lo fleta pa' Azcuénaga al rentista...

 

Hoy no le fue mal, sin buscar mucho

en un cajón morfó de pensionista

y al darse vuelta se agenció un buen pucho

 

 

El dormilón - Versos rantifusos, 1916

 

Ilustre y jubilado rantifuso

apolilla el bacán que es un contento;

él con la esquena vive en su elemento

porque es pa laburar viejo linuso.

 

Mangador patentao, es un patuso

a quien no le dan bola en el convento

y bosteza su rante esgunfiamiento

con cada regutín macho y papuso...

 

Ayer se levantó de la catrera

y se fue a una vecina costurera

a ligar unos mates... de pechazo,

 

pero le fue fulero al endivido

porque llegó al cotorro su marido

¡y le encajó un soberbio castañazo!

 

 

El Gaita - Versos rantifusos, 1916

 

Es un gaita, fandiño o gallarduano

que cayó de inmigrante a la Argentina

pa meterle al laburo cotidiano

amarrocando siempre meneguina.

 

Espiantao del bulín, llega temprano

y queda estacionao en una esquina

campaneando de paso algo liviano,

pa ligar sobre el pucho la propina.

 

Medio cebón el gaita... no es otario,

con cinco guitas se acamala un diario

y da gusto veder como letrea.

 

Así, de «literato» pasa el día,

ya ojeando la ¡sangrienta policía!

o la hoja telegráfica europea.

 

 

La Flaca - Versos rantifusos, 1916

 

Si hay catrielas de bute en el convento

la Flaca es una papa... por lo fina;

chamuyadora en forma, bailarina,

limpia, güena y de ley ¡es un contento!

 

Nunca vieron sus labios un mal cuento

ni paró un cucifai en una esquina

y hasta baten que gana meneguina

aunque no se hace ver con aspavento.

 

Con un peinao cantor, bien empilchada

a veces en la puerta está parada

mordiendo la puntilla de su blusa.

 

Ayer pasó un bacán por la vedera

y después de junar a la huesera

batió... ¡San Dió, que paica papirusa!

 

 

¡Qué merza! - Versos rantifusos, 1916

 

¡Qué merza de gilurdos, la parolan shofica,

catando pa la rafa el bandolión, la biaba

o el parlamento reo, mishio de una garaba,

sin manyar ni caballo que el reaje la chica!

 

Hay un gil que me quiere preparar un trabajo,

y yo... canchero viejo, voy a darle un poroto

por gilimursi, turro, por vichenchino y choto

a ver si con un verso rantifuso lo fajo...

 

Como yo no coceo ni medio de piernadas

puede ser que si bate mucha mugre me achique,

por lo que voy a darle pelota, bola o dique,

pa que se venga al humo con todas sus ranadas.

 

Yo a la mina le bato paica, feba, catriela,

percanta, cosa, piba, budín, o percantina;

chata, bestia, garaba, peor es nada o fémina,

cucifai, adorada, chirusa, nami o grela.

 

A la guita le llamo sport o ventolina,

menega, mosca, duros, shosha, morlacos, vento,

nales o bataraces, gomanes o «elemento»,

mangangás o guitarra, es decir meneguina.

 

Cuando calo un vichenzo, le bato gil, pipiolo,

turro, otario, pangrullo, gilimursi o batata;

vichenchino, gilurdo, codeguín, papanata,

marmota, zanagoria, salamín o chingolo.

 

Al chorro o al lancero tiradente o choriso,

punguista, escarbadiente o L.C.*... y al pescado

yuta, tira, o «la viuda», batidor remanyado,

que engayola al más pierna y lo faja al más guiso.

 

Al chamuyo le bato parlamento o parola,

a la busarda, bagre, bullón, o mondonguera,

a la jaula cotorro, bulín o pichonera,

y así por el estilo sigue siempre la bola.

 

Esa merza de mozos ranunes que se apunta

apañando el bagayo de mis versos raneros,

va a patear si le bato que son unos fuleros

y que voy a fajarlos porque los tengo en la punta.

 

* L.C.: ladrón conocido

Desde muy joven comienza a frecuentar los corrillos periodísticos Felipe

H. Fernández, quien utilizó como seudónimo el nombre de «Yacaré».

Había nacido en Gral. Hornos, partido de Las Heras, pcia. de Bs. As.

en 1889. Crítica, Última hora, Correo de la noche, la revista El Hogar,

y otras publicaciones lo cuentan entre sus colaboradores. De 1916

es su libreo Con toda el alma. Asimila profundamente un estilo

lunfardesco que llega tal vez a la frecuentación de «personajes» del

bajo fondo, según puede colegirse en los títulos de sus poemas:

Batiendo el justo, El pechador, La vieja llorona, El rana, El lengue,

El afane, etc., pero esta situación so debe equivocarnos. Fue hombre

de lectura cultivada, tal como se desprende de sus citas de Rubén Darío,

D'Annunzio, Vasseur, Nervo, Diderot, Villaespesa, etc. Falleció en

Buenos Aires en agosto de 1929.

 

Café Tortoni

Horacio Turner

 

Esquivando almanaques te rejuno

en tu yoyega rúa y chamuyante

y en tus mesas, con un deschave rante,

te escraché con los versos del ayuno.

 

Al moisés del recuerdo en que te acuno

le sacudo un plumero laburante:

veo claro a Quinquela marinante

y al AZUL que Rubén batió oportuno.

 

Entre fumata y gin, dueto y neblina

en tu bodega el OCRE de Alfonsina

al cuore gatilló y le hizo un buco.

 

Vos sos jovie Tortoni en la bohemia

 – con tus orres finolis de Academia –

igual que el as de espadas para el truco. 

Horacio Turner. El Círculo de Poetas Lunfardos le otorga el cuarto

premio en el Certamen de Poesía Lunfarda Rioplatense sobre el tema

El Montepío y con posterioridad la misma institución le confiere una

mención en oportunidad del homenaje al centenario del nacimiento

de Gardel. El mismo galardón lo distingue cuando se realiza otro de

los certámenes literarios, pero esta vez al Café Tortoni.

 

 

Café Tortoni

Eduardo Ranea

 

Refugio de taepos nocturnales

que con feca atraían a las musas

inspirando sus versos, rantifusas,

culpables del esplín y de sus males.

 

En el «FECA TORTONI» y a raudales,

cantándole a las paicas y minusas,

brotaban las cuartetas con las fusas

alumbrando en un tango de arrabales.

 

Hoy como ayer sos feca de lumbreras,

de troesmas de música y de rima

que llenan servilletas con quimeras.

 

Que jamás tu existencia quede trunca

ni el alma de inmortales que te anima.

¡FECA TORTONI, no te mueras nunca!

Eduardo Ranea, de San Vicente (Santa Fe), obtuvo mención

especial en el certamen que el Círculo de Poetas Lunfardos

convocó con motivo del 130° aniversario del Café Tortoni.

 

Ni cinco de pelota

Armando Del Fabro

 

Y esto se acabó. Yo no te aguanto

y pienso darte el raje... y dos piñones.

Yo vengo de una raza de varones

y aqueyo del amor no fue pa' tanto.

 

Te encontré en la yeca, bien tirada,

y te puse cotorro y mobiliario.

Arrivederchi, chau, no soy otario

p'aguantarte el rol de rechiflada.

 

La naifa que lo juna atentamente

va y le dice, sonriendo cordialmente:

«Pero flaco, ¿te viste bien la facha?

 

Me extrañan tus aprontes de malevo;

¿Sos de ahora o venís del medioevo?

Hacé el favor, laváme esas bombachas»

En 1967, Armando Del Fabro crea una hoja literaria entre los

residentes latinos de la ciudad de Nueva York. Hace lo propio en

Ponce (Puerto Rico), en el suplemento dominical del periódico

«El Diario». Corre el año 1979. Autor de cinco ensayos con primeros

premios, tiene en su haber una totalidad de 36 premios literarios.

Sobre la obra de Carlos Carlino obtiene una medalla de oro del diario

«La Capital» de Rosario. Es autor de obras musicales folklóricas.

Escribe cuentos y teatro. Tiene en preparación Juanito Laguna,

diez poemas inspirados en la obra de Antonio Berni, y Qué bien

te queda el jonca, de género lunfardesco. Recientemente ha

publicado La línea de fuga. Creemos que igual suerte corresponde

a su obra La cortada de los siete faroles.

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Las notas fueron tomadas de Cien sonetos lunfardescos - Antología,

Octavio G. Moya, Academia Porteña del Lunfardo, Buenos Aires, 1993

 

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