El Cantar de Lunfardía -  Apuntes del chamuyo canero - FORO CERVANTES - 20.08.02, 09.07.2003 - Mailto: enrique@picotto.net - D 71067 Sindelfingen - Alemania

1 -  LUNFARDO 3 http://www.picotto.net/  © Enrique C. Picotto -

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Lunfardo III
 

Se evalúa aquí lo que podría dejar hacerle

un laburo19 al boncha:  

 

Eran polenta7 el bobo8 y la marroca9
y la empiedrada10 fule11, berretín12.
De un grilo13 una casimba14 daba boca15
y un poco la orejeaba16el chiquilín17.

 

7 - polenta
En este contexto, extraordinario, excelente, 
de calidad superior. Del italiano jergal polenta, 
oro (por la similitud de color entre el oro y este alimento de maíz).

 

8 - bobo 1. Reloj. De la jerga delictiva italiana bobo, bovo, bogo: babosa,

y fig. reloj. 2. Corazón. En la segunda acepción se asocian los latidos con el

tic-tac. Bobería, relojería; bobero, relojero. 

1.

Un bobo(reloj) fule de cabildo oficia,

bobo que el pío lo reduce al kilo...     

[...]  

                           Felipe Fernández, Yacaré, Bulín, Versos rantifusos, 1916

 

2.

Se le detuvo el bobo(corazón) a los 70

en una situación muy rara, muy fulera 

lo encontraron tendido en la catrera

de la pieza de Rosa, la sirvienta.       

 [...]                          

                            Alberto Thaler, La muerte que lo murió, 1993

9 - marroca 
Cadena del reloj; cadena, en general. De etimología incierta.

 

10 - empiedrada
Piedra preciosa, joya con piedra preciosa. Del castellano 
piedra preciosa y corrupción de empedrar.

[...]

Batile al grone Peroca

que queme el bobo(reloj)en el pío 

junto con el zarzo mío,

la empiedrada y la marroca

Que reduzca, aunque sea poca 

la «menaje» del bulín...                  

                           Felipe Fernández, Yacaré, Versos rantifusos, 1916

11 - fule
Apócope de fulero, falso, de mala calidad. Existe el aumentativo 
fulerón y las variantes fulerino, fulo, fulería.

La catriela que engrupe mi persona

es la flor de un comboy de fulería 

que luce con tecor su compadrona

silueta remanyada en la avería.

 

Bate cana la pilcha fulerina

su floreado vestido de percal, 

que prefiere el laboro de matina 

a la curda nocturna del Pigal.        

 

             Carlos de la Púa, Floreo, La crencha engrasada, 1928

12 - berretín
Berretín encontró el camino de la Real Academia, que lo describe 
como 1, m. coloq. Arg. y Ur. Capricho, deseo vehemente, ilusión.

Proviene del genovés, berettino: birrete, capricho (como béguin,

en francés: algo que se mete en la cabeza). Si bien la mención en

el DRAE (diccionario de la RAE) pudiera  enorgullecer al lunfardo,

el término indica en realidad mucho más que capricho, deseo

vehemente, ilusión, que es sólo una de sus acepciones:

[...]
Pues le yenan la sesera las macanas más briyosas 
y se siente rechiflada por tenerla que yugar
[...]
y ella, que es tan refinada, quiere lujos, vento, vicios...
¡Berretines de carnada que le manda el hospital! 
 

         Carlos de la Púa, La engrupida, La crencha engrasada, 1928

Decía Roberto Arlt en una de sus Aguafuertes porteñas:

«Tiene un berretín», es decir tiene una «cosa» metida en la

cabeza, idea que es inútil tratar de extraerla por los métodos

corrientes de lógica y reflexión.

 

Encierra también una especie de despectivismo de ironía,

de burla. Cuando no expresa lo dicho, este pensamiento

se expresa de esta otra forma:

    —«Está engrupido». Esto es, está equivocado, obsesionado

de algo que sólo existe en su imaginación. En cambio el «berretín»

asegura una intensidad de ridículo, de burlesco, y por lo general

el que la dice, arroja la frase con un poco de compasión y desprecio:

«dejate de berretines, hombre».

 

Como se ve, el caló es un idioma de matices, de matices tan sutiles

como los que pueden enriquecer el idioma más antiguo de la tierra.

Y hablarlo con la debida perfección, requiere un profundo aprendizaje

de vagancia que así no más no se adquiere.

                                                                                 26 de junio de 1928

Es también una fantasía, de allí que signifique además 2. Cosa 

de escaso valor, falsa pero de apariencia verdadera, alhaja falsa,

o sea según indica la RAE en fantasía: Adorno que es  imitación

de una joya.  En Línea N° 9 se emplea con esta acepción, sinónimo

de fule: ... y la empiedrada fule, berretín. La joya que llevaba  el

boncha, si bien era vistosa, no era auténtica, detalle que no podría 
escapar (piantar) al ojo de un lancero de ley. Hoy se emplea más en 
el sentido de falso, en lugar de berretín, berreta, que figura también
en el DRAE XXII: 1. adj. coloq. Arg. De mala calidad. Es una 
confección muy berreta.

 

Desusado y de carácter canero (carcelario), berretín significa 
también bolsillo o escondite (del italiano jergal berrettino). Por 
extensión, ano, pues allí suele esconder el preso objetos o dinero. 

 

13 - grilo 
Con grilo entramos en las denominaciones lunfardas de los 
bolsillos, que llevan su nombre según su ubicación y tamaño 
en las distintas prendas de vestir. Este terminus technicus de 
los peritos de la punga (robo especializado de faltriqueras) se
refiere a los bolsillos laterales del saco. Proviene del italiano
jergal grillet, y alterna con griyo y griyete

 

Otros bolsillos son el chiquilín17, culata20, sotala, bolsillo 
interior del saco, levita, etc., del italiano jergal soto ala, debajo 
del brazo. Por confusión con el español se convirtió en sotana
y de allí pasó a sota. Sotanear, levantar el saco o sobretodo que
viste la víctima de la punga. Sotana con retranca, sobretodo 
o saco con falsa pretina, difícil de levantar. Sotanero,
punguista4
que roba del bolsillo interior del saco.

 

14 - casimba
Billetera. Del brasileño cacimba, cavidad para recoger y conservar
agua potable.

A fuerza de canas se volvió de línea
pues en la mesada sacó provechosas
lecciones de púas espianta-casimbas
cargadas de grilo, culata o de sota.       
[...]                 

            Carlos de la Púa, El lanceroLa crencha engrasada, 1928

15 - daba boca 
Asomaba. Del grilo se entreveía la billetera, la casimba.

 

16 - orejeaba 
Orejear quiere decir aquí vislumbrar, distinguir, verle a algo 
la punta. Proviene de orejear los naipes, tirarle la oreja a los 
naipes, brujulear: descubrir poco a poco las cartas para 
conocer por las rayas o pintas de qué palo son. 

 

17 - chiquilín
El chiquilín es otro de los diferentes bolsillos que conoce 
profesionalmente y «recorre» el lancero. Es el bolsillo 
pequeño ubicado en la parte delantera del pantalón, a la 
altura de la cintura, que dejaba ver aquí la punta de algún 
billete, la orejeaba.

 


Continúa en
N° 4

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