© Enrique C. Picotto - D 71067 Sindelfingen, Alemania  - Mail to Enrique C. Picotto 14.11.03

 

 

Subject:

Avenida Rosas-Sarmiento

Date:

Sun, 06 Apr 2003 13:07:29 +0200

From:

Enrique C. Picotto <e.c.picotto@attglobal.net>

To:

Inst. Sarmiento de Sociol. e Hist. - Sr. Rafael Sarmiento <sarmiento@vianw.com.ar>

CC:

Sr. Escritor Mario «Pacho» O'Donnell <mario@odonnell-historia.com.ar>,

Dr. Horacio W. Bauer <BauerH@lacaja.com.ar>,

Prof. James O. Pellicer - New York <jop63@yahoo.com>,

Instituto Nacional de Invest. Históricas J. M. de Rosas <inrosas@fibertel.com.ar>,

Dr. Oscar Denovi <oscardenovi@hotmail.com>,

Ing. José Ramón Miranda <jopomir@ciudad.com.ar>,

La Nación - Usted opina <udopina@lanacion.com.ar>,

La Nación - Carta sde lectores <cartadelectores@lanacion.com.ar>,

Lic. María Sáenz Quesada <buzon@todoeshistoria.com.ar>,

Sr. Félix Luna <buzon@todoeshistoria.com.ar>,

Academia Nacional de la Historia - Dr. M. A. De Marco <admite@an-historia.org.ar>,

Efemérides Argentinas <efeme@me.gov.ar>,

Masonería Argentina - Gran Maestre <granmaestre@masoneria-argentina.org.ar>,

Sr. Prof. Carlos Tagle Achával <cartagle@arnet.com.ar>,

Sr. Fernando Sokolowicz - Página 12 <lectores@pagina12.com.ar>,

Página/12 - Redacción <redactores@pagina12.com.ar>,

Grupo Política Internacional <politica_internacional@gruposyahoo.com.ar>,

Cabildo Abierto <cabildo_abierto@gruposyahoo.com.ar>

 

6 de abril de 2003

 

Rosas y Sarmiento

El Instituto Sarmiento de Sociología e Historia indicaba:

Sr.Picotto:

 

Le voy a dar noticias de a una. La primera. Rosas fue un gran cobarde
que deserto de las fuerzas patrioticas durante las invasiones inglesas.
Respondame a esta y luego paso a la segunda. [*]


Saludos.
RS

Estimado Dr. Sarmiento:

 

Veo que ha optado por la payada, pero para eso tendría que haber

rimado por lo menos por cifra. Debo indicar que esto de que Rosas

no hubiese participado en la defensa contra las Invasiones Inglesas

es un muy manido tópico, uno de los «standards» de la pseudo-

argumentación sarmientista, y verá que lo traté hace ya años.

 

No obstante, si no fuera más molestia que eso, le he de decir al

momento lo que se encuentra documentado a este respecto.

Pero, primeramente, dice usted que Rosas era cobarde y como

es costumbre entre los sarmientistas — por eso nos previene de

ellos Jauretche—, cree que sólo baste como fundamento para su

demostración que un sarmientista lo afirme.

 

Es por demás asombroso que alguien como usted, nada menos

que vicepresidente de un quizá prestigioso «Instituto» dedicado

a la «historia», no tenga idea de que el primer principio metodológico

en los estudios de historia consiste en aceptar que ningún documento

dice más de lo que expresa; por el contrario, la norma hermenéutica

prescribe dotar de veracidad únicamente al significado más

restringido de un texto, y no hablemos ya de las creencias

o afirmaciones aventuradas, tan típicas entre los sarmientistas.

 

Para satisfacer ahora su curiosidad, le copio parte de una nota

que envié hace algunos años al Dr. Canale —quien «revistó»

durante mucho tiempo en el «prestigioso matutino»—, en la que

traté el tema que inquieta a usted, Sr. Sarmiento, a raíz de una

afirmación del Sr. Mario H. Laprida, quien —a juzgar por su forma

de argumentar— debe ser también sarmientista.

 

Dejo partes de mi nota que van más allá del tema de si Rosas

hubiese participado o no en la defensa por si acaso estuvieran

referidas a las demás preguntas y «detalles que me matarían

de vergüenza» que tendrá usted la gentileza de hacernos llegar.

Por el momento sigo vivo, y en cuanto a la vergüenza, nones:

continúo de lo más desfachatado.

 

Le comentaba yo al Dr. Canale el 1° de diciembre de 1999:

La verdad sobre Rosas
Carta de hoy del Sr. Mario H. Laprida
http://www.lanacion.com.ar/99/12/01/o50.htm

 

Estimado Sr. Canale:

 

Como vemos, prosigue la discusión. En cuanto a lo que escribe
el Sr. Laprida, poco tengo que agregar que no haya dicho ya;
claro está que el Sr. Laprida nada habrá podido tomar de la
documentación presentada por mí, pues hasta ahora sólo la
conocen «La Nación» y unos pocos. Tengo que rogar de Ud.
quisiera informarle lo siguiente sobre sus apreciaciones

respecto de Rosas (me dirigiría al Sr. Laprida directamente

si supiera cómo hacerlo):

 

1.- No participó en las Invasiones Inglesas. Tiene aquí

razón el Sr. Laprida. En las Invasiones Inglesas participaron

principalmente los ingleses. Ahora, si quiso decir en la defensa

contra las invasiones, le aconsejaría al Sr. Laprida que consulte

al Dr. Ernesto Celesia, Rosas, Apuntes para su historia, I, 24 et

seq. Este estudio sobre la actuación de Rosas en la defensa –

que perteneció al «Esquadron de Migueletes del M. I. Cabildo»

a los 13 años – se complementa con las observaciones de Manuel

Gálvez sobre Celesia en Vida de don Juan Manuel de Rosas,

cap. I, quien menciona allí los trabajos de José María Rosa al

respecto. Y verá que Rosas participó «en las invasiones».

 

En cuanto a los demás puntos, rogaría de Ud., Sr. Canale, quisiera
hacerle llegar al Sr. Laprida mis notas sobre el trabajo del Dr. Ruiz
Moreno, de donde podrá obtener una mejor idea sobre lo que afirma,
y acaso de lo que fue Caseros y la participación del Brasil imperial,
o el juicio de Sarmiento sobre Urquiza y su «pronunciamiento».

 

Sobre los «enemigos» enumerados, indíquele, por ejemplo, que
Juan Bautista Alberdi, el antiguo sansimoniano, conoció a Rosas
en Inglaterra en 1857, cuando era Alberdi ministro en Londres.
Sería interesante que indague sobre lo que Alberdi opinó en la
última etapa de su vida, donde todo se ve más claro, respecto de
Rosas – y de los unitarios, especialmente de Sarmiento, de quien
dijo entre otras cosas:

Lejos de ser las campañas argentinas las que representan
la barbarie, son ellas, como lo hemos notado ya, las que
representan la civilización del país, expresada por la

producción de la riqueza rural, en que la riqueza del país

consiste. El obrero productor de esa riqueza, el obrero de

los campos, es el gaucho, y ese gaucho a que Sarmiento

llama bárbaro, comparable al árabe y al tártaro del Asia

arruinada y desierta, representa la civilización europea

mejor que Sarmiento, trabajador improductivo, estéril,

a título de empleado vitalicio, que vive como un doméstico

de los salarios del Estado, su patrón.
                                                       J. B. Alberdi, «Facundo y su biógrafo»

[...]
En cuanto a José Mármol [el del polvo de tus huesos], era hijo
natural de Tomás Guido, ministro de Rosas, y nunca sufrió
«cárcel» ni «cadenas», por razones obvias. También recapacitó
en su edad madura. José Rivera Indarte fue panegirista de
Rosas hasta que lo encarcelaron por ladrón. Era según Vicente
Fidel López
(también nombrado por el Sr. Laprida) un «canalla,
cobarde, ratero, bajo». Pasó a Montevideo a ganarse el puchero
como tantos paniaguados pagados por Francia y el Brasil, y no
se sabe si alcanzó aún a recapacitar, pues murió joven, tuberculoso,
en la isla de Santa Catalina.

 

Agrego por último que no existió el tal «Enrique de Gancia» que

menciona el Sr. Laprida. Quizá se refiera, por la cita, a Enrique

de Gandía.

 

Cordiales saludos
Enrique C. Picotto

Espero que por el momento le sea suficiente la documentación

que cito —sólo Celesia llega a unas 1200 páginas sobre Rosas—,
y estoy a su disposición para esclarecer cualquier duda que no
pudiera resolver su Instituto. Le rogaría, Dr. Sarmiento —ya que
creo estar tratando con personas que por lo menos nominalmente
se dedican al estudio de la historia— que evidencie usted ser más
metódico y aporte a sus afirmaciones las correspondientes citas
o testimonios. De otra manera seguiremos tocando de oído como
venimos haciendo hasta ahora los argentinos, en especial los
sarmientistas, y ya ve usted los resultados de esto: catastrofales.

 

Cordiales saludos
Enrique

 

[*] Respondame a esta y luego paso a la segunda

No hubo segunda ni nada, desde hace más de un año

 

Enrique C. Picotto

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