El
Instituto Sarmiento de Sociología e Historia indicaba:
Sr.Picotto:
Le
voy a dar noticias de a una. La primera. Rosas fue un gran cobarde
que deserto de las fuerzas patrioticas durante las invasiones
inglesas.
Respondame a esta y luego paso a la segunda. [*]
Saludos.
RS
Estimado
Dr. Sarmiento:
Veo que ha
optado por la payada, pero para eso tendría que haber
rimado por
lo menos por cifra. Debo indicar que esto de que Rosas
no hubiese
participado en la defensa contra las Invasiones Inglesas
es un muy
manido tópico, uno de los «standards» de la pseudo-
argumentación sarmientista, y verá que lo traté hace ya años.
No
obstante, si no fuera más molestia que eso, le he de decir al
momento
lo que se encuentra documentado a este respecto.
Pero,
primeramente, dice usted que Rosas era cobarde y como
es
costumbre entre los sarmientistas — por eso nos previene de
ellos
Jauretche—, cree que sólo baste como fundamento para su
demostración que un sarmientista lo afirme.
Es por
demás asombroso que alguien como usted, nada menos
que
vicepresidente de un quizá prestigioso «Instituto» dedicado
a la
«historia», no tenga idea de que el primer
principio metodológico
en los
estudios de historia consiste en aceptar que ningún documento
dice más
de lo que expresa; por el contrario, la norma hermenéutica
prescribe
dotar de veracidad únicamente al significado más
restringido de un texto, y no hablemos ya de las creencias
o
afirmaciones aventuradas, tan típicas entre los sarmientistas.
Para
satisfacer ahora su curiosidad, le copio parte de una nota
que envié
hace algunos años al Dr. Canale —quien «revistó»
durante
mucho tiempo en el «prestigioso matutino»—, en la que
traté el
tema que inquieta a usted, Sr. Sarmiento, a raíz de una
afirmación
del Sr. Mario H. Laprida, quien —a juzgar por su forma
de
argumentar— debe ser también sarmientista.
Dejo
partes de mi nota que van más allá del tema de si Rosas
hubiese
participado o no en la defensa por si acaso estuvieran
referidas
a las demás preguntas y «detalles que
me matarían
de vergüenza» que tendrá usted la gentileza
de hacernos llegar.
Por el momento sigo vivo, y en cuanto
a la vergüenza, nones:
continúo de lo más desfachatado.
Le
comentaba yo al Dr. Canale el 1° de diciembre de 1999:
La
verdad sobre Rosas
Carta de hoy del Sr. Mario H. Laprida
http://www.lanacion.com.ar/99/12/01/o50.htm
Estimado
Sr. Canale:
Como
vemos, prosigue la discusión. En cuanto a lo que escribe
el Sr. Laprida, poco tengo que agregar que no haya dicho ya;
claro está que el Sr. Laprida nada habrá podido tomar de la
documentación presentada por mí, pues hasta ahora sólo la
conocen «La Nación» y unos pocos. Tengo que rogar de Ud.
quisiera informarle lo siguiente sobre sus apreciaciones
respecto
de Rosas (me dirigiría al Sr. Laprida directamente
si
supiera cómo hacerlo):
1.-
No participó en las Invasiones Inglesas. Tiene aquí
razón el
Sr. Laprida. En las Invasiones Inglesas participaron
principalmente los ingleses. Ahora, si quiso decir en la
defensa
contra las invasiones, le aconsejaría al Sr. Laprida que consulte
al Dr.
Ernesto Celesia, Rosas, Apuntes para su historia, I, 24
et
seq.
Este estudio sobre la actuación de Rosas en la defensa –
que
perteneció al «Esquadron de Migueletes del M. I. Cabildo»
a los 13
años – se complementa con las observaciones de Manuel
Gálvez
sobre Celesia en Vida de don Juan Manuel de Rosas,
cap. I,
quien menciona allí los trabajos de José María Rosa al
respecto. Y verá que Rosas participó «en las invasiones».
En
cuanto a los demás puntos, rogaría de Ud., Sr. Canale, quisiera
hacerle llegar al Sr. Laprida mis notas sobre el trabajo del Dr. Ruiz
Moreno, de donde podrá obtener una mejor idea sobre lo que afirma,
y acaso de lo que fue Caseros y la participación del Brasil imperial,
o el juicio de Sarmiento sobre Urquiza y su «pronunciamiento».
Sobre
los «enemigos» enumerados, indíquele, por ejemplo, que
Juan Bautista Alberdi, el antiguo sansimoniano, conoció a Rosas
en Inglaterra en 1857, cuando era Alberdi ministro en Londres.
Sería interesante que indague sobre lo que Alberdi opinó en la
última etapa de su vida, donde todo se ve más claro, respecto de
Rosas – y de los unitarios, especialmente de Sarmiento, de quien
dijo entre otras cosas:
Lejos de ser las campañas argentinas las que representan
la barbarie, son ellas, como lo hemos notado ya, las que
representan la civilización del país, expresada por la
producción de la riqueza rural, en que la riqueza del país
consiste. El obrero productor de esa riqueza, el obrero de
los
campos, es el gaucho, y ese gaucho a que Sarmiento
llama bárbaro, comparable al árabe y al tártaro del Asia
arruinada y desierta, representa la civilización europea
mejor que Sarmiento, trabajador improductivo, estéril,
a
título de empleado vitalicio, que vive como un doméstico
de
los salarios del Estado, su patrón.
J. B.
Alberdi, «Facundo y su biógrafo»
[...]
En cuanto a José Mármol [el del polvo de tus huesos], era hijo
natural de Tomás Guido, ministro de Rosas, y nunca sufrió
«cárcel» ni «cadenas», por razones obvias. También recapacitó
en su edad madura. José Rivera Indarte fue panegirista de
Rosas hasta que lo encarcelaron por ladrón. Era según Vicente
Fidel López (también nombrado por el Sr. Laprida) un «canalla,
cobarde, ratero, bajo». Pasó a Montevideo a ganarse el puchero
como tantos paniaguados pagados por Francia y el Brasil, y no
se sabe si alcanzó aún a recapacitar, pues murió joven, tuberculoso,
en la isla de Santa Catalina.
Agrego
por último que no existió el tal «Enrique de Gancia» que
menciona
el Sr. Laprida. Quizá se refiera, por la cita, a Enrique
de
Gandía.
Cordiales saludos
Enrique C. Picotto
Espero que
por el momento le sea suficiente la documentación
que cito
—sólo Celesia llega a unas 1200 páginas sobre Rosas—,
y estoy a su disposición para esclarecer cualquier duda que no
pudiera resolver su Instituto. Le rogaría, Dr.
Sarmiento —ya que
creo estar tratando con personas que por lo menos nominalmente
se dedican al estudio de la historia— que evidencie usted ser más
metódico y aporte a sus afirmaciones las correspondientes citas
o testimonios. De otra manera seguiremos tocando de oído como
venimos haciendo hasta ahora los argentinos, en especial los
sarmientistas, y ya ve usted los resultados de esto:
catastrofales.
Cordiales
saludos
Enrique
[*]
Respondame a esta y luego paso a la segunda
No hubo segunda ni nada, desde hace más de
un año