© Enrique C. Picotto - D 71067 Sindelfingen, Alemania  - Mail to Enrique C. Picotto 14.11.03



 

Subject:

Rosas y Palermo

Date:

Wed, 11 Jun 2003 19:03:54 +0200

From:

Enrique C. Picotto <e.c.picotto@attglobal.net>

To:

Rafael Sarmiento <sarmiento@via-net-works.net.ar>

CC:

VINCENT de URQUIZA <lurquiza@fibertel.com.ar>,

Patricia Pasquali <pspasquali@arnet.com.ar>,

Luis Montenegro <lmonte@fibertel.com.ar>,

Marta Mercader <mmercader@house.com.ar>,

C. Keller Sarmiento <CarlosKeller@arnet.com.ar>,

A. Dellocca <alberto@delloca.com>,

Sr. Mario «Pacho» O'Donnell <mario@odonnell-historia.com.ar>,

Inst. Nacional de Invest. Históricas J. M. de Rosas <inrosas@fibertel.com.ar>,

Dr. Oscar Denovi <oscardenovi@hotmail.com>,

Cabildo Abierto <cabildo_abierto@gruposyahoo.com.ar>,

Ing. José Ramón Miranda <jopomir@ciudad.com.ar>,

Dr. Horacio W. Bauer <BauerH@lacaja.com.ar>,

La Nación - Cartas de lectores <cartasdelectores@lanacion.com.ar>,

La Nación - Usted opina <udopina@lanacion.com.ar>,

Sr. Diputado Fernando A. Finvard <fefinvarb@legislatura.gov.ar>,

Sra. Inés Álvarez de Toledo <ines@alvarezdetoledo.com>,

Inst. Sarmiento de Sociol. e Historia <sarmiento@vianw.com.ar>

 

11 de junio de 2003

 

Rosas y Sarmiento


El Dr. Rafael Sarmiento decía:

Picotto. Le consejo que no estire la lengua hasta donde no le alcanza

la mano. Paciencia. La  paciencia es la virtud de los sabios.Ya sabra

las que calzo. Es una lastima que este tan lejos.
RS

Gracias por el consejo, pero para lo que tenemos que tratar es como si me

encontrara en su despacho, señor Sarmiento, así que no debiera darle lástima.

Lo importante sería que lo dejaran decir algo de una buena vez, mi amigo.

Hasta aquí no ha hecho usted más que la parada, y es hora, si es que tiene

algo que decir, que lo diga. Contrariamente, despídase y la terminamos.

 

Le recuerdo que fue usted quien amenazó con «verdades» que jamás dijo

cuando vio que una cosa es escribir en LA NACIÓN y otra es discutir con

fundamentos. Siga el ejemplo de Sarmiento y no se arredre: escriba.

 

Saludos
Enrique

 

PS: Le dejo el otrosí digo, que por tercera vez no ha respondido
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Otrosí digo:

De lo que le transcribí especialmente del maestro Sarmiento sobre

Rosas para ser analizado en su «Instituto», no dijo usted «ni mu».

Aquí vemos de nuevo la táctica, no de Sarmiento —porque él

tomaba el toro por las astas y no se callaba ante nadie—, sino

de los «sarmientistas»: bocinear y nada más, jamás argumentar

ni discutir. Le transcribo de nuevo estas interesantísimas citas

de Sarmiento ya maduro, «por si hubiesen escapado a su

muy gentil atención».

 

Le decía:

Ya que habla usted de apología respecto de Rosas, debería

más bien conocer lo que escribía en sus últimos años el prócer

que ha elegido la familia Sarmiento para denominar el Instituto

que ella dirige, me refiero a Domingo F. Sarmiento. Dijo sobre

Rosas en una biografía de Vélez Sársfield —que cita Saldías en

su obra Historia de la Confederación— algo que seguramente

es del interés del Instituto de su familia. Preste atención, señor

Sarmiento:

«Rosas era un republicano que ponía en juego todos los

artificios del sistema popular representativo. Era la expresión

de la voluntad del pueblo, y en verdad que las actas de

elección así lo muestran. Esto será un misterio que aclararán

mejores y más imparciales estudios que los que hasta hoy

hemos hecho. No todo era terror, no todo era superchería.

Grandes y poderosos ejércitos lo sirvieron años y años impagos.

Grandes y notables capitalistas lo apoyaron y lo sostuvieron.
 

Abogados de nota tuvo en los profesores patentados del

derecho. Entusiasmo, verdadero entusiasmo, era el de

millares de hombres que lo proclamaban el Grande

Americano. La suma del poder público, todas palabras

vacías como es vacío el abismo, le fue otorgada por
aclamación. Senatus consulto y plebiscito, sometiendo

al pueblo la cuestión».

                       Domingo F. Sarmiento, Biografía de Vélez Sarsfield

Los subrayados son míos. Sarmiento advirtió también a José María
Ramos Mejía respecto de su obra «Rosas y su tiempo» —como
quizá lo hiciera con su Instituto si supiera cómo «arremete»:

"Prevendríamos al joven autor que no reciba como moneda

de buena ley todas las acusaciones que se han hecho a Rosas

en aquellos tiempos de combate y de lucha, por el interés mismo

de las doctrinas que explicarían los hechos verdaderos".

Como recordará, le decía yo a usted que los «sarmientistas» eran
con Rosas mucho más inflexibles que el mismo maestro Sarmiento,
y parecería ser cierto.

 

A ver qué opina su «Instituto», señor Sarmiento, porque debe
de haber unas 300 personas interesadas que reciben estas líneas.
Háganos ver cuántos puntos calza un «sarmientista», o si sólo
es puro jararabe de pico como todo lo que vengo leyendo de su
parte hasta ahora. Vale.
____________________________

Enrique C. Picotto

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Tel.: +49  [0]7031  819 48 43  &  819 48 51 -  Fax 80 88 84
 

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