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Subject: |
Rosas y
Palermo |
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Date: |
Wed, 11 Jun
2003 19:03:54 +0200 |
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From: |
Enrique C.
Picotto <e.c.picotto@attglobal.net> |
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To: |
Rafael
Sarmiento <sarmiento@via-net-works.net.ar> |
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CC: |
VINCENT de
URQUIZA <lurquiza@fibertel.com.ar>,
Patricia Pasquali <pspasquali@arnet.com.ar>,
Luis
Montenegro <lmonte@fibertel.com.ar>,
Marta Mercader
<mmercader@house.com.ar>,
C. Keller Sarmiento <CarlosKeller@arnet.com.ar>,
A. Dellocca <alberto@delloca.com>,
Sr. Mario
«Pacho» O'Donnell <mario@odonnell-historia.com.ar>,
Inst.
Nacional de Invest. Históricas J. M. de Rosas <inrosas@fibertel.com.ar>,
Dr. Oscar
Denovi <oscardenovi@hotmail.com>,
Cabildo
Abierto <cabildo_abierto@gruposyahoo.com.ar>,
Ing. José
Ramón Miranda <jopomir@ciudad.com.ar>,
Dr. Horacio W.
Bauer <BauerH@lacaja.com.ar>,
La Nación -
Cartas de lectores <cartasdelectores@lanacion.com.ar>,
La Nación -
Usted opina <udopina@lanacion.com.ar>,
Sr. Diputado
Fernando A. Finvard <fefinvarb@legislatura.gov.ar>,
Sra. Inés
Álvarez de Toledo <ines@alvarezdetoledo.com>,
Inst.
Sarmiento de Sociol. e Historia <sarmiento@vianw.com.ar> |
11 de junio de
2003
Rosas y
Sarmiento
El Dr. Rafael Sarmiento decía:
Picotto. Le consejo que no
estire la lengua hasta donde no le alcanza
la mano. Paciencia. La
paciencia es la virtud de los sabios.Ya sabra
las que calzo. Es una
lastima que este tan lejos.
RS
Gracias por el consejo, pero
para lo que tenemos que tratar es como si me
encontrara en su despacho,
señor Sarmiento, así que no debiera darle lástima.
Lo importante sería que lo
dejaran decir algo de una buena vez, mi amigo.
Hasta aquí no ha hecho usted
más que la parada, y es hora, si es que tiene
algo que decir, que lo
diga. Contrariamente, despídase y la terminamos.
Le recuerdo que fue usted quien
amenazó con «verdades» que jamás dijo
cuando vio que una cosa es
escribir en LA
NACIÓN y otra es discutir con
fundamentos. Siga el ejemplo de
Sarmiento y no se arredre: escriba.
Saludos
Enrique
PS: Le dejo el
otrosí digo, que por tercera vez no ha respondido
________________________________________________
Otrosí digo:
De lo que le transcribí
especialmente del maestro Sarmiento sobre
Rosas para ser analizado en su
«Instituto», no dijo usted «ni mu».
Aquí vemos de nuevo la táctica,
no de Sarmiento —porque él
tomaba el toro por las astas y
no se callaba ante nadie—, sino
de los «sarmientistas»:
bocinear y nada más, jamás argumentar
ni discutir. Le
transcribo de nuevo estas interesantísimas citas
de Sarmiento ya maduro, «por
si hubiesen escapado a su
muy gentil atención».
Le decía:
Ya que habla usted de
apología respecto de Rosas, debería
más bien conocer lo que
escribía en sus últimos años el prócer
que ha elegido la familia
Sarmiento para denominar el Instituto
que ella dirige, me refiero a
Domingo F. Sarmiento. Dijo sobre
Rosas en una biografía de
Vélez Sársfield —que cita Saldías en
su obra Historia de la
Confederación— algo que seguramente
es del interés del Instituto
de su familia. Preste atención, señor
Sarmiento:
«Rosas era un republicano que ponía en juego todos los
artificios del sistema popular
representativo. Era la expresión
de
la voluntad del pueblo, y
en verdad que las actas de
elección así lo muestran. Esto será
un misterio que aclararán
mejores y más imparciales estudios
que los que hasta hoy
hemos hecho. No todo era terror, no todo era
superchería.
Grandes y poderosos ejércitos lo sirvieron años y años
impagos.
Grandes y notables capitalistas lo apoyaron y lo sostuvieron.
Abogados de nota tuvo en los profesores patentados del
derecho. Entusiasmo, verdadero
entusiasmo, era el de
millares de hombres que lo
proclamaban el Grande
Americano. La suma del poder público,
todas palabras
vacías como es vacío el abismo, le fue otorgada por
aclamación. Senatus consulto y
plebiscito, sometiendo
al
pueblo la cuestión».
Domingo F. Sarmiento,
Biografía de Vélez Sarsfield
Los
subrayados son míos. Sarmiento advirtió también a José María
Ramos Mejía respecto de su obra «Rosas y su
tiempo» —como
quizá lo hiciera con su Instituto si supiera cómo
«arremete»:
"Prevendríamos al joven autor que no reciba como moneda
de
buena ley todas las acusaciones que se
han hecho a Rosas
en
aquellos tiempos de combate y de lucha,
por el interés mismo
de
las doctrinas que explicarían los hechos
verdaderos".
Como
recordará, le decía yo a usted que los «sarmientistas» eran
con Rosas mucho más inflexibles que el mismo
maestro Sarmiento,
y parecería ser cierto.
A ver
qué opina su «Instituto», señor Sarmiento, porque debe
de haber unas 300 personas interesadas que reciben
estas líneas.
Háganos ver cuántos puntos calza un
«sarmientista», o si sólo
es puro jararabe de pico como todo lo que vengo
leyendo de su
parte hasta ahora. Vale.
____________________________
Enrique C. Picotto
D - 71067 Sindelfingen
- Alemania
Tel.: +49 [0]7031 819 48 43
& 819 48 51 - Fax 80 88 84
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