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Subject: |
Rosas y Sarmiento - VI |
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Date: |
Mon, 12 May 2003 12:49:19
+0200 |
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From: |
Enrique C. Picotto
<e.c.picotto@attglobal.net> |
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To: |
Inés Álvarez de Toledo
<ines@alvarezdetoledo.com> |
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CC: |
Sr. Mario «Pacho»
O'Donnell <mario@odonnell-historia.com.ar>,
Inst. Nacional de Invest. Históricas J. M. de
Rosas <inrosas@fibertel.com.ar>,
Dr. Oscar Denovi <oscardenovi@hotmail.com>,
Prof. James O. Pellicer - New York <jop63@yahoo.com>,
Ing. José Ramón Miranda <jopomir@ciudad.com.ar>,
Dr. Horacio W. Bauer <BauerH@lacaja.com.ar>,
Carlos Dragovich - Long Island <cdragovich@biodex.com>,
Sr. Diputado Fernando A. Finvard <fefinvarb@legislatura.gov.ar>,
Prof. José Antonio Iglesias <joseiglesias@arnet.com.ar>,
Osvaldo Julio Schiavoni <postmaster@rimar2000.com.ar>,
Eliezer Nowodworski <elinow@netvision.net.il>,
Sr. Horacio Salduna - Instituto Urquiza <horacios@satlink.com>,
Dr. Amílcar R. Mattoni <ramattoni@sinectis.com.ar>,
La Nación - Cartas de lectores <cartasdelectores@lanacion.com.ar>,
La Nación - Usted opina <udopina@lanacion.com.ar> |
12 de mayo de 2003
Rosas y Sarmiento - VI
Decía la señora Álvarez de Toledo:
Estimado
señor Picotto:
Me
agrada sobremanera que no conteste a cada uno de los
puntos con la
salvedad
al proceso constituyente argentino
denominado
abierto. Bueno, permítame que le explique,
realmente y a esta hora no con un té y scones sino
con un
mate cocido y cookies caseras
que estoy saboreando, que
el proceso de
constitucionalización a que hago referencia
es
analizado por los profesores de derecho
constitucional
argentino, vgr. Germán J. Bidart
Campos, una autoridad
en la materia. Si le interesa la cuestión, le
aconsejo la
lectura de
su Tratado de Derecho Constitucional Argentino,
muy meduloso y elocuente sobre el tema.
Estimada señora Álvarez de
Toledo:
Si bien dependa la excelencia
de los instrumentos legales de
una
nación de la sabiduría con que hayan sido concebidos,
lo difícil son
los detalles: la eficiencia de cualquier legislación
se manifiesta en
primer lugar en su aplicación. Aquí es donde
se nos queman los
libros a los argentinos, estimada señora.
De nada nos sirve una
extraordinaria constitución si es a la
vez la ley que más hemos
transgredido. Decía
LA
NACIÓN del
17.10.2002:
http://www.lanacion.com.ar/02/10/17/dp_441347.asp
LA NACION | 17/10/2002 | Página 12 | Política
Qué le pasó a la Argentina
/ Responsabilidad de la
Justicia en la crisis
del país
Una nación al margen de la ley
Al haber acompañado más de una vez al poder político, los
tribunales
no siempre ayudaron a construir el Estado de Derecho
— La Justicia no siempre supo ponerles límites
a los excesos de
los otros poderes
— Pero también sufrió persecuciones y manipulaciones
— Así, la inseguridad jurídica se adueñó del país
La Argentina es un país de
exuberancias. Vivimos con fuerza los
excesos:
las melancolías, las euforias, los escándalos, la corrupción.
También
las
violaciones a las leyes y a la Constitución nacional,
que sucesivos gobiernos no
se privaron de cometer. No observamos
los límites. [...]
Hagamos memoria:
— Desde 1930 hasta la fecha, es decir, en 73 años,
seis golpes
de estado interrumpieron el orden democrático durante un
total
de 23 años.
— Desde 1853 hasta
la fecha, gobiernos de facto y de iure declararon
el
estado de sitio en 53 oportunidades, y 27 años de los
últimos 100
se vivieron en esta situación, que se caracteriza por la fuerte
restricción
de algunos derechos individuales. Una medida constitucional que,
no pocas veces, encubrió excesos.
— Durante el siglo XX,
el Congreso sancionó cientos de leyes de
emergencia económica y, en ocasiones, delegó sus atribuciones en el
presidente, autorizándolo a dictar decretos delegados. Cuando
ese
instrumento no fue suficiente, el presidente de turno echó mano,
cada
vez con más frecuencia, a los decretos de necesidad y urgencia,
que
fueron 15 hasta 1983; Raúl Alfonsín dictó otros tantos, y, a
partir de
Carlos Menem, hubo cientos.
"En la Argentina nunca
existió demasiada certeza sobre las
soluciones jurídicas, pues todo parece posible. Y esto hace
que,
a la larga, las partes interesadas no sientan la necesidad de negociar
acuerdos. A la larga, es la Justicia la que se queda con la tarea de
resolver todos los conflictos y comprometerse", dice Juan Sola,
titular de cátedra de Derecho Constitucional (UBA).
[Los subrayados son míos]
Ya que menciona usted a
Germán J. Bidart Campos,«una
autoridad en la
materia», veamos qué opina él en la misma
nota:
[...]
El catedrático Germán
Bidart Campos estima que "pocas veces
los jueces de la Corte fueron tan cuestionados como los actuales.
Ni siquiera durante los gobiernos de facto. Fueron propensos
a decidir
las cuestiones en forma favorable al gobierno de turno".
En ese mismo número del
«prestigioso matutino» escribieron sobre
el mismo conflicto el constitucionalista
Jorge
Vanossi
y el doctor
Horacio Lynch.
Como ve, mi estimada señora
Álvarez de Toledo, nuestra
legislación,
por «bonita» que fuera, existe únicamente pro
forma, y esto desde 1853,
desde el «vamos». Los grandes
jurisconsultos con que contamos, si
bien produjeron cuerpos
legales ejemplarísimos, las leyes que contienen
pocas veces
se respetaron. Nada es bueno a menos que se lo cumpla,
y por eso podemos medir hoy con la realidad de la Nación
de qué nos
valieron nuestros devaneos constitucionales.
No siempre querer es poder,
señora, o como lo expresaba
Güiraldes: parecería que fuéramos todavía
muy cachorros
pa' miar como los perros grandes...
Respecto
a las Academias, ellas y sus miembros son
reconocidos tanto en
nuestro país como en el exterior.
Yo, señora, que llevo dos
generaciones «en el exterior»,
jamás las
he escuchado nombrar. Si buscara expresamente,
no niego que
alguna mención encontraría, pero le aseguro
que en Europa no
son vox populi, pues más bien nos
conocen por otras cualidades.
Para mi
suerte conozco varios académicos nacionales en
diversas ramas de las
ciencias, y le comento personalmente
que se trata
de personas que han dedicado
gran parte de
sus vidas al conocimiento. Muchos de
ellos, con obras
monumentales
de varios volúmenes. Evidentemente frente
a ellos somos pequeños.
Como no sé concretamente de
qué o quiénes está usted
hablando,
no podría darle una opinión respecto de esta
comparación.
A
propósito, vienen a mi memoria que los sitiales de las
Academias a las
que usted
ignorantemente minimiza
honran las figuras de
personas que se opusieron tenazmente
a Rosas. Tal el caso de la Academia de Derecho de
Buenos
Aires y sus sitiales Sarmiento
y Alberdi.
Vuelva a leer, señora, y verá
que no he dicho yo que supiera
nada,
pues con la única academia que tengo algún contacto
es con la
Academia Porteña del Lunfardo. Simplemente cité
a Jauretche
respecto de la Academia de la Historia, donde
Caggiano y el
cordobés Capdevila eran «académicos» —no
sobre teología
o letras, como pudiéramos pensar, sino de
historias.
Finalmente, a fin que los verdaderos poseedores de la idoneidad
histórica puedan exhibir
sus sobrados conocimientos históricos,
me permito
modestamente —y si me lo habilita mi
anquilosada
idoneidad histórica— indicarle la
creación de la "Academia de
la Tiranía",
cuyo primer sitial sería precisamente Rosas, para
que sus lisonjeros puedan estudiar
y documentar con esmerado
rigor histórico
instituciones que engrandecen a los pueblos
libres como ser la temida Mazorca.
Gracias por la noticia,
señora. Supongo que el «prestigioso
matutino»
referirá oportunamente sobre las actividades de
la nueva academia.
Estimo que también usted ocupará un
escaño, quizá el «Ciriaco Cuitiño».
À propos, se me ocurre
que se podría consagrar un sillón también
a Sarmiento. Dé
por favor a conocer a su Academia estas citas de
nuestro
«maestro de América», que parecieran provenir acaso de
algún epítome de la Mazorca:
"Los negros... ponían en
manos de Rosas un celoso espionaje,
a cargo de sirvientes y esclavos proporcionándole, además,
excelentes e incorruptibles soldados de otro idioma y de una raza
salvaje... Felizmente, las continuas guerras han exterminado
a la parte masculina de la población... "—
Sarmiento, Facundo
"¿Lograremos exterminar a
los indios? Por los salvajes de América
siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla
no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría
colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos
indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su
extermino es providencial y útil, sublime y grande. Se les
debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que
tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado" —
Sarmiento,
artículos de "El Progreso", 27.9.1844 y de "El Nacional",
19.5.1857,
25.11.1878 y 8.2.1879
"La muerte del
gobernador Nazario Benavídez es acción
santa sobre
un notorio malvado. Dios sea loado." — Sarmiento,
"El
Nacional",
23.10.1858
«Si los pobres de los
hospitales, de los asilos de mendigos
y de las casas
de huérfanos se han de morir, que se mueran:
porque el Estado
no
tiene caridad, no tiene alma. El mendigo
es un insecto, como la
hormiga. Recoge los desperdicios. De
manera que es útil sin necesidad
de que se le dé dinero. ¿Qué
importa que el Estado deje morir al
que no puede vivir por
sus defectos? Los huérfanos son los
últimos seres de la
sociedad, hijos de padres viciosos, no se
les
debe dar más
que de comer». — Sarmiento, discurso en el
Senado de la Provincia
de Buenos
Aires, 13.09.1859.
"No trate de economizar
sangre de gauchos. Es lo único
que tienen
de humano. Este es un abono que es preciso
hacer útil al país".
— Sarmiento, carta a Mitre, 20.9.1861.
"Sandes ha marchado a San
Luis... Si va, déjelo ir. Si mata
gente,
cállense la boca. Son animales bípedos de tan
perversa
condición que no sé qué se obtenga con
tratarlos mejor". — Sarmiento, carta a Mitre, marzo de 1862.
"He aplaudido la medida,
precisamente por su forma. Sin
cortarle la
cabeza a aquel inveterado pícaro [el Chacho
Peñaloza] y
ponerla a la
expectación, las chusmas no se
habrían aquietado en seis meses"
— Sarmiento, carta a Mitre,
18.11.1862.
"No deje cicatrizar la
herida de Pavón. Urquiza debe
desaparecer
de la escena, cueste lo que cueste.
Southampton o la horca.
Es la
única nube negra que
queda en el horizonte"
— Sarmiento,
carta a Mitre, diciembre
de 1862
"Estamos por dudar de que
exista el Paraguay. Descendientes
de razas
guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por
instinto o falta
de razón.
En ellos se perpetúa la barbarie primitiva
y colonial... Son unos
perros
ignorantes... Al frenético, idiota,
bruto y feroz borracho
Solano López lo
acompañan miles de
animales que obedecen y mueren de miedo. Es
providencial
que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo
guaraní.
Era necesario purgar la tierra de toda esa
excrecencia
humana, raza perdida de cuyo contagio hay que librarse". —
Sarmiento, artículo de "El Nacional", 12.12.1877.
[Los subrayados son míos]
Lo
saludo
Inés Álvarez de Toledo.
Cordialmente, señora
Enrique C. Picotto
______________________________________
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