© Enrique C. Picotto - D 71067 Sindelfingen, Alemania  - Mail to Enrique C. Picotto 14.11.03

 

Subject:

Rosas y Sarmiento - VI

Date:

Mon, 12 May 2003 12:49:19 +0200

From:

Enrique C. Picotto <e.c.picotto@attglobal.net>

To:

Inés Álvarez de Toledo <ines@alvarezdetoledo.com>

CC:

Sr. Mario «Pacho» O'Donnell <mario@odonnell-historia.com.ar>,

Inst. Nacional de Invest. Históricas J. M. de Rosas <inrosas@fibertel.com.ar>,

Dr. Oscar Denovi <oscardenovi@hotmail.com>,

Prof. James O. Pellicer - New York <jop63@yahoo.com>,

Ing. José Ramón Miranda <jopomir@ciudad.com.ar>,

Dr. Horacio W. Bauer <BauerH@lacaja.com.ar>,

Carlos Dragovich - Long Island <cdragovich@biodex.com>,

Sr. Diputado Fernando A. Finvard <fefinvarb@legislatura.gov.ar>,

Prof. José Antonio Iglesias <joseiglesias@arnet.com.ar>,

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Sr. Horacio Salduna - Instituto Urquiza <horacios@satlink.com>,

Dr. Amílcar R. Mattoni <ramattoni@sinectis.com.ar>,

La Nación - Cartas de lectores <cartasdelectores@lanacion.com.ar>,

La Nación - Usted opina <udopina@lanacion.com.ar>


12 de mayo de 2003

 

Rosas y Sarmiento - VI


Decía la señora Álvarez de Toledo:

Estimado señor Picotto:

 

Me agrada sobremanera que no conteste a cada uno de los

puntos con la salvedad al proceso constituyente argentino

denominado abierto. Bueno, permítame que le explique,

realmente y a esta hora no con un té y scones sino con un

mate cocido y cookies caseras que estoy saboreando, que

el proceso de constitucionalización a que hago referencia

es analizado por los profesores de derecho constitucional

argentino, vgr. Germán J. Bidart Campos, una autoridad

en la materia. Si le interesa la cuestión, le aconsejo la

lectura de su Tratado de Derecho Constitucional Argentino,

muy meduloso y elocuente sobre el tema.

Estimada señora Álvarez de Toledo:

 

Si bien dependa la excelencia de los instrumentos legales de una

nación de la sabiduría con que hayan sido concebidos, lo difícil son

los detalles: la eficiencia de cualquier legislación se manifiesta en

primer lugar en su aplicación. Aquí es donde se nos queman los

libros a los argentinos, estimada señora. De nada nos sirve una

extraordinaria constitución si es a la vez la ley que más hemos

transgredido. Decía LA NACIÓN del 17.10.2002:

http://www.lanacion.com.ar/02/10/17/dp_441347.asp
LA NACION | 17/10/2002 | Página 12 | Política

Qué le pasó a la Argentina / Responsabilidad de la

Justicia en la crisis del país


Una nación al margen de la ley


Al haber acompañado más de una vez al poder político, los

tribunales no siempre ayudaron a construir el Estado de Derecho


La Justicia no siempre supo ponerles límites a los excesos de

     los otros poderes
Pero también sufrió persecuciones y manipulaciones
Así, la inseguridad jurídica se adueñó del país

 

La Argentina es un país de exuberancias. Vivimos con fuerza los

excesos: las melancolías, las euforias, los escándalos, la corrupción.

También las violaciones a las leyes y a la Constitución nacional,

que sucesivos gobiernos no se privaron de cometer. No observamos

los límites. [...]

 

Hagamos memoria:


Desde 1930 hasta la fecha, es decir, en 73 años, seis golpes
de estado interrumpieron el orden democrático durante un total
de 23 años.

 

Desde 1853 hasta la fecha, gobiernos de facto y de iure declararon

el estado de sitio en 53 oportunidades, y 27 años de los últimos 100
se vivieron en esta situación, que se caracteriza por la fuerte restricción
de algunos derechos individuales. Una medida constitucional que,
no pocas veces, encubrió excesos.

 

Durante el siglo XX, el Congreso sancionó cientos de leyes de
emergencia económica y, en ocasiones, delegó sus atribuciones en el
presidente, autorizándolo a dictar decretos delegados. Cuando ese
instrumento no fue suficiente, el presidente de turno echó mano, cada
vez con más frecuencia, a los decretos de necesidad y urgencia, que
fueron 15 hasta 1983; Raúl Alfonsín dictó otros tantos, y, a partir de
Carlos Menem, hubo cientos.

 

"En la Argentina nunca existió demasiada certeza sobre las
soluciones jurídicas, pues todo parece posible. Y esto hace que,
a la larga, las partes interesadas no sientan la necesidad de negociar
acuerdos. A la larga, es la Justicia la que se queda con la tarea de
resolver todos los conflictos y comprometerse"
, dice Juan Sola,
titular de cátedra de Derecho Constitucional (UBA).

 

[Los subrayados son míos]

Ya que menciona usted a Germán J. Bidart Campos,«una autoridad en la

materia», veamos qué opina él en la misma nota:

[...]

El catedrático Germán Bidart Campos estima que "pocas veces
los jueces de la Corte fueron tan cuestionados como los actuales.
Ni siquiera durante los gobiernos de facto. Fueron propensos

a decidir las cuestiones en forma favorable al gobierno de turno".

En ese mismo número del «prestigioso matutino» escribieron sobre

el mismo conflicto el constitucionalista Jorge Vanossi y el doctor

Horacio Lynch.

 

Como ve, mi estimada señora Álvarez de Toledo, nuestra legislación,

por «bonita» que fuera, existe únicamente pro forma, y esto desde 1853,

desde el «vamos». Los grandes jurisconsultos con que contamos, si

bien produjeron cuerpos legales ejemplarísimos, las leyes que contienen

pocas veces se respetaron. Nada es bueno a menos que se lo cumpla,

y por eso podemos medir hoy con la realidad de la Nación de qué nos

valieron nuestros devaneos constitucionales. No siempre querer es poder,

señora, o como lo expresaba Güiraldes: parecería que fuéramos todavía

muy cachorros pa' miar como los perros grandes...

Respecto a las Academias, ellas y sus miembros son

reconocidos tanto en nuestro país como en el exterior.

Yo, señora, que llevo dos generaciones «en el exterior», jamás las

he escuchado nombrar. Si buscara expresamente, no niego que

alguna mención encontraría, pero le aseguro que en Europa no

son vox populi, pues más bien nos conocen por otras cualidades.

Para mi suerte conozco varios académicos nacionales en

diversas ramas de las ciencias, y le comento personalmente

que se trata de personas que han dedicado gran parte de

sus vidas al conocimiento. Muchos de ellos, con obras

monumentales de varios volúmenes. Evidentemente frente

a ellos somos pequeños.

Como no sé concretamente de qué o quiénes está usted hablando,

no podría darle una opinión respecto de esta comparación.

A propósito, vienen a mi memoria que los sitiales de las

Academias a las que usted ignorantemente minimiza

honran las figuras de personas que se opusieron tenazmente
a Rosas. Tal el caso de la Academia de Derecho de Buenos

Aires y sus sitiales Sarmiento y Alberdi.

Vuelva a leer, señora, y verá que no he dicho yo que supiera nada,

pues con la única academia que tengo algún contacto es con la

Academia Porteña del Lunfardo. Simplemente cité a Jauretche

respecto de la Academia de la Historia, donde Caggiano y el

cordobés Capdevila eran «académicos» —no sobre teología

o letras, como pudiéramos pensar, sino de historias.

Finalmente, a fin que los verdaderos poseedores de la idoneidad

histórica puedan exhibir sus sobrados conocimientos históricos,

me permito modestamente —y si me lo habilita mi anquilosada

idoneidad histórica— indicarle la creación de la "Academia de

la Tiranía", cuyo primer sitial sería precisamente Rosas, para

que sus lisonjeros puedan estudiar y documentar con esmerado

rigor histórico instituciones que engrandecen a los pueblos

libres como ser la temida Mazorca.

Gracias por la noticia, señora. Supongo que el «prestigioso matutino»

referirá oportunamente sobre las actividades de la nueva academia.

Estimo que también usted ocupará un escaño, quizá el «Ciriaco Cuitiño».

À propos, se me ocurre que se podría consagrar un sillón también

a Sarmiento. Dé por favor a conocer a su Academia estas citas de

nuestro «maestro de América», que parecieran provenir acaso de
algún epítome de la Mazorca:

"Los negros... ponían en manos de Rosas un celoso espionaje,
a cargo de sirvientes y esclavos proporcionándole, además,
excelentes e incorruptibles soldados de otro idioma y de una raza
salvaje... Felizmente, las continuas guerras han exterminado
a la parte masculina de la población... "— Sarmiento, Facundo

 

"¿Lograremos exterminar a los indios? Por los salvajes de América
siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla
no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría
colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos
indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su
extermino es providencial y útil, sublime y grande. Se les
debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que
tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado" Sarmiento,
artículos de "El Progreso", 27.9.1844 y de "El Nacional", 19.5.1857,
25.11.1878 y 8.2.1879

 

"La muerte del gobernador Nazario Benavídez es acción

santa sobre un notorio malvado. Dios sea loado." — Sarmiento,

"El Nacional", 23.10.1858

 

«Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos

y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran:

porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo

es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De

manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué

importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por

sus defectos? Los huérfanos son los últimos seres de la

sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más

que de comer». — Sarmiento, discurso en el Senado de la Provincia

de Buenos Aires, 13.09.1859.

 

"No trate de economizar sangre de gauchos. Es lo único

que tienen de humano. Este es un abono que es preciso

hacer útil al país". — Sarmiento, carta a Mitre, 20.9.1861.

 

"Sandes ha marchado a San Luis... Si va, déjelo ir. Si mata

gente, cállense la boca. Son animales bípedos de tan

perversa condición que no sé qué se obtenga con

tratarlos mejor". — Sarmiento, carta a Mitre, marzo de 1862.

 

"He aplaudido la medida, precisamente por su forma. Sin

cortarle la cabeza a aquel inveterado pícaro [el Chacho

Peñaloza] y ponerla a la expectación, las chusmas no se

habrían aquietado en seis meses" — Sarmiento, carta a Mitre,

18.11.1862.

 

"No deje cicatrizar la herida de Pavón. Urquiza debe

desaparecer de la escena, cueste lo que cueste.

Southampton o la horca. Es la única nube negra que

queda en el horizonte" — Sarmiento, carta a Mitre, diciembre

de 1862

 

"Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes

de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por

instinto o falta de razón. En ellos se perpetúa la barbarie primitiva

y colonial... Son unos perros ignorantes... Al frenético, idiota,

bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de

animales que obedecen y mueren de miedo. Es providencial

que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní.

Era necesario purgar la tierra de toda esa excrecencia

humana, raza perdida de cuyo contagio hay que librarse". —
Sarmiento, artículo de "El Nacional", 12.12.1877.

 

[Los subrayados son míos]

Lo saludo
Inés Álvarez de Toledo.

Cordialmente, señora

Enrique C. Picotto

______________________________________

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