© Enrique C. Picotto - D 71067 Sindelfingen, Alemania  - Mail to Enrique C. Picotto 14.11.03


 

Subject:

 Rosas y Palermo

Date:

 Tue, 10 Jun 2003 16:02:50 +0200

From:

 Enrique C. Picotto <e.c.picotto@attglobal.net>

To:

 Rafael Sarmiento <sarmiento@vianw.com.ar>

CC:

 Vincent de Urquiza <lurquiza@fibertel.com.ar>,

 Sr. Embajador C. Keller Sarmiento <CarlosKeller@arnet.com.ar>,

 Sr. Mario «Pacho» O'Donnell <mario@odonnell-historia.com.ar>,

 Instituto Nac. de Invest. Históricas J. M. de Rosas" <inrosas@fibertel.com.ar>,

 Dr. Oscar Denovi <oscardenovi@hotmail.com>,

 Cabildo Abierto <cabildo_abierto@gruposyahoo.com.ar>,

 Ing. José Ramón Miranda <jopomir@ciudad.com.ar>,

 Dr. Horacio W. Bauer" <BauerH@lacaja.com.ar>,

 La Nación - Cartas de lectores <cartasdelectores@lanacion.com.ar>,

 La Nación - Usted opina <udopina@lanacion.com.ar>,

 Sr. Diputado Fernando A. Finvard" <fefinvarb@legislatura.gov.ar>,

 Instituto Sarmiento <sarmiento@sminter.com.ar>


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rosas y Palermo

 

El Dr. Rafael Sarmiento del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia decía:

Compatriotas:

 

Me complace indicarles que en Carta de Lectores de La Nacion de hoy 9 de junio de

2003 el  señor Horacio Miguel Garcia Prieto nos ha ilustrado sobre cuales fueron

los ilicitos procedimientos de Juan manuel de Rosas para llegar a considerse

propietario de los terrenos de Palermo que los rosistas pretenden insolitamente

reivindicar.

 

Nos dice el autor de la carta de lectores: " Al respecto quisiera expresar que

PEDRO AGUSTIN CUELLI ... había heredado de sus antepasados las tierras 

de San Benito de Palermo, donde se encontraba su chacra, sobre el camino

de las tropas ( hoy avenida Las Heras) Allí se encontraba la casa,desde 1829,

en la que se veneraron la imágen de San Benito de Palermo y de la Virgen de

La Merced.

 

Durante la época de Rosas -sigue diciendo García Prieto- don PEDRO A.CUELLI 

sufrió la persecución del tirano y fue encarcelado y desterrado. Hacia 1836, Rosas

lo despojó de sus tierras para instalarse con su familia en ellas, no siéndoles  posible

recuperar sus propiedades ni a él ni a sus herederos...".

 

En la audiencia pública del 11 de abril los rosistas señalaron como el mejor

argumento la propiedad de esas tierras por parte de Rosas.¿Sabían de la

existencia de CUELLI? Espero que respondan sobre este particular.

No lo harán.

Estimado Sr. Rafael Sarmiento:

 

Personalmente, nada sabía, realmente, de la existencia de un tal Pedro
Agustín Cuelli, y hasta dudo que hubiese habido alguien con ese nombre
relacionado con Rosas y Palermo. Probablemente se trate de los propietarios
de la «la quinta de los Cueli» (Jardín Botánico), donde Rosas más tarde
hizo construir caballerizas y cuarteles. Pero su casa de Palermo ya existía
para esa época. Dice un informe de la Asociación de Amigos del Lago de
Palermo

1838 - 1848
El gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Brigadier General Juan Manuel
de Rosas compra a distintos propietarios los terrenos del «bañado de Palermo»,
llamado así recordando el nombre de su primitivo poseedor, a quien Garay había
cedido esas tierras. Rosas las rellena, las parquiza, y construye allí su residencia,
situada en la que es hoy la intersección de la Av. Sarmiento con la Del Libertador,
frente al actual Jardín Zoológico. La denomina «Palermo de San Benito». Los
distintos predios adquiridos conformaban las 541 hectáreas que le fueron
expropiadas a Juan Manuel de Rosas después de ser derrotado en la batalla
de Caseros.

 

12 de enero de 1838
En esta fecha, ante el Escribano Luis López, Juan Manuel de Rosas adquiere
tres quintas a Juan Bautista Peña. Según planos de la época (Dillon, Descalzi),
dentro de ese predio se encuentra el ocupado actualmente por el Automóvil
Club Argentino.
http://www.amigos-del-lago.org.ar/documentos/INFORMEAutClubArgnew.pdf

Fermín Chávez indica en 1970 respecto de Palermo :

 

«Residencia de Rosas desde 1839 hasta 1852. Sus tierras fueron

adquiridas por el Restaurador en 1836 cuando sólo eran pantanos,

bajos y bañados. Con tierra traída de lo que hoy es Belgrano,

y solventando la empresa de su bolsillo, el dictador logró convertir

los terrenos en un jardín luego de grandes esfuerzos y labores.

[...] En los amplios jardines y parque podían verse avestruces,

teros, gavilanes y pájaros de hermoso plumaje. Un estanque

de 100 varas de largo era una de las atracciones de Palermo.
[...]
El Restaurador hizo construir los jardines para que los disfrutaran

quienes quisieran hacerlo; de ahí que el acceso a Palermo era

libre, ya que no había verjas y guardias en su alrededor.»
                        Fermín Chávez, Rosas, su iconografía, II, 193 et. seq., 1970

Con más de 500 hectáreas de su propiedad en la zona de Palermo —
y unos cuantos miles más en la provincia—, no necesitaba Rosas
con toda seguridad perseguir a un inexistente Pedro Agustín Cuelli
para apoderarse de su trocito de tierra para construir Palermo. Dice
además su informante que la «chacra» del supuesto Cuelli estaba en
el «Camino de las Tropas, hoy Avenida Las Heras». Según tengo
entendido, el Camino de las Tropas tanto puede ser la avenida
Boedo como la del Tejar, la Donato Álvarez o la Warnes, todas
hacia el sudoeste o hacia el sur, pero no la avenida Las Heras, que
va de Palermo hacia el este y se llamaba Chavango.

 

Continúa usted:

Por mi parte debo informarles que los integrantes del Instituto

Historico Rosas están haciendo lobby ante el Gobernador de

la Ciudad autónoma para que se enseñe obligatoriamente en

las Escuelas de la Ciudad de Buenos Aires, todos los días,

una hora, la vida y obra de Rosas.

Ya ve usted, señor Sarmiento, lo necesario que es. En primer
lugar habría que rogar la asistencia del señor Horacio Miguel
Garcia Prieto, el escribiente de ayer en
LA NACIÓN, a fin de que
aprendiera a ubicar el Camino de las Tropas y, lo que es mucho
más importante, para que se instruyera respecto de ese tal Cuelli
y nos explique un poco mejor quién pudiera ser.

 

Y concluye:

Esta gestión pretendida, emparentada con la apología del

delincuente y del delito, de concretarse, seguramente tendrá

que esconder o disimular  la muerte por deguello de ilustres

argentinos y los largos y penosos años de persecución, muerte

y tiranía. Este dato seguramente será advertido por el Diputado

O'DONELL para sus investigaciones.

 

Un abrazo argentino
Rafael Sarmiento.

Ya que habla usted de apología respecto de Rosas, debería más bien
conocer lo que escribía en sus últimos años el prócer que ha elegido
la familia Sarmiento para denominar el Instituto que ella dirige, me
refiero a Domingo F. Sarmiento. Dijo sobre Rosas en una biografía
de Vélez Sársfield —que cita Saldías en su obra Historia de la
Confederación— algo que seguramente es del interés del Instituto
de su familia. Preste atención, señor Sarmiento:

«Rosas era un republicano que ponía en juego todos los

artificios del sistema popular representativo. Era la expresión

de la voluntad del pueblo, y en verdad que las actas de

elección así lo muestran. Esto será un misterio que aclararán

mejores y más imparciales estudios que los que hasta hoy hemos

hecho. No todo era terror, no todo era superchería. Grandes

y poderosos ejércitos lo sirvieron años y años impagos. Grandes

y notables capitalistas lo apoyaron y lo sostuvieron. Abogados

de nota tuvo en los profesores patentados del derecho.


Entusiasmo, verdadero entusiasmo, era el de millares de

hombres que lo proclamaban el Grande Americano. La suma

del poder público, todas palabras vacías como es vacío el abismo,

le fue otorgada por aclamación. Senatus consulto y plebiscito,

sometiendo al pueblo la cuestión».

                                    Domingo F. Sarmiento, Biografía de Vélez Sarsfield

Los subrayados son míos. Sarmiento advirtió también a José María
Ramos Mejía respecto de su obra «Rosas y su tiempo» —como
quizá lo hiciera con su Instituto si supiera cómo «arremete»:

"Prevendríamos al joven autor que no reciba como moneda de

buena ley todas las acusaciones que se han hecho a Rosas en

aquellos tiempos de combate y de lucha, por el interés mismo

de las doctrinas que explicarían los hechos verdaderos".

Como recordará, le decía yo a usted que los «sarmientistas» eran
con Rosas mucho más inflexibles que el mismo maestro Sarmiento,
y parecería ser cierto.

 

Le recuerdo, señor Sarmiento, que aún sigo esperando aquellas
«implacables verdades» que me llenarían de vergüenza, que había
anunciado usted con bombos y platillos hace ya meses y que no he

recibido aún. ¿En qué está trabajando ahora...?

 

Cordiales saludos y espero detalles sobre Pedro Agustín Cuelli
Enrique C. Picotto

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