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Avenida Rosas-Sarmiento - I
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Subject:
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Avenida
Rosas-Sarmiento |
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Date:
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Sat, 05
Apr 2003 18:37:16 +0200 |
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From:
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Enrique
C. Picotto <enrique@picotto.net> |
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To:
|
Grupo
Política Internacional<politica_internacional@gruposyahoo.com.ar> |
|
CC: |
Cabildo
Abierto <cabildo_abierto@gruposyahoo.com.ar>,
Sr.
Mario «Pacho» O'Donnell <mario@odonnell-historia.com.ar>,
Dr.
Horacio W. Bauer <BauerH@lacaja.com.ar>,
Prof.
James O. Pellicer - New York <jop63@yahoo.com>,
Inst.
Nac.de Invest. Hist. J. M. de Rosas" <inrosas@fibertel.com.ar>,
Dr.
Oscar Denovi <oscardenovi@hotmail.com>,
"Ing.
José Ramón Miranda <jopomir@ciudad.com.ar>,
LA
NACIÓN - Usted opina" <udopina@lanacion.com.ar>,
LA NACIÓN - Cartas de lectores" <cartadelectores@lanacion.com.ar>,
Lic.
María Sáenz Quesada <buzon@todoeshistoria.com.ar>,
Academia Nac. Historia - Dr. M. De Marco <admite@an-historia.org.ar>,
Efemérides Argentinas <efeme@me.gov.ar>,
Sr.
Rafael Sarmiento <sarmiento@sminter.com.ar>,
Sr.
Félix Luna <buzon@todoeshistoria.com.ar>,
Masonería Argentina <granmaestre@masoneria-argentina.org.ar>,
Sr.
Prof. Carlos Tagle Achával <cartagle@arnet.com.ar>,
Página/12 - Redacción <redactores@pagina12.com.ar>,
Sr.
Fernando Sokolowicz - Página 12 <lectores@pagina12.com.ar> |
5 de abril
de 2003
Estimados amigos:
Como que
a perro flaco nunca le faltan pulgas, los porteños
están dedicados ahora a uno de nuestros temas preferidos:
Rosas o Sarmiento.
LA
NACIÓN de ayer informaba por
partida doble, si bien la
cantidad suele estar reñida con la calidad:
http://www.lanacion.com.ar/03/04/04/dg_486042.asp
Controversia: una iniciativa que ya genera oposición
Llamarían Rosas a la avenida Sarmiento
http://www.lanacion.com.ar/03/04/04/dg_486044.asp
Creen que
es politizar un paseo
Ya en la
primera nota se le ven las patas a la sota cuando
dice
LA
NACIÓN
... reavivó el fuego de una
controversia que
lleva
años. Que enfrentó a ambos hombres a mediados del
siglo XIX...
Correctamente debería decirse que Sarmiento
fue quien se enfrentó
contra su Patria, la Confederación,
si bien en esa época Sarmiento
decía ser chileno. Rosas no
se preocupó por Sarmiento ni creo que
supiera quién era
hasta circa 1845, año en que apareció el Facundo,
y hasta
llegó a alabarlo. Sobre el Facundo y su autor dijo Rosas:
El
libro del loco Sarmiento es de lo mejor que se ha
escrito contra mí: así es cómo se ataca, señor; así es
cómo se ataca; ya verá usted cómo nadie me defiende
tan bien, señor. cf. Saldías,
Rozas..., III, 236
Advertía
Jauretche en su Manual de zonceras que de quien
habría
que cuidarse no es precisamente de Sarmiento, sino
precisamente
de
los sarmientistas, que siempre están presentes. Y creo que lleva
razón. El
Dr. Rafael Sarmiento, uno de los muchos vicepresidentes del
Instituto Sarmiento de Sociología e Historia, dice según
LA
NACIÓN:
No se
puede rendir un homenaje a Rosas sobre la base
de ofender la memoria de otro prócer. Pudieron ponerle
Rosas a la plaza... Tanto el monumento como este cambio
son motivos de exaltación a la violencia. Si hay algo que
es sinónimo del degüello es Rosas.
Quizá haya
cimentado el Dr. Rafael Sarmiento sus palabras con
alguna prueba que acaso
LA
NACIÓN haya callado,
pero con lo
que dice —nada—, sólo corrobora lo que afirma Jauretche:
cuidarse de los sarmientistas. Continuaba el Dr. Rafael Sarmiento:
...esta medida importaría un agravio intolerable
e inaceptable para la memoria del prócer y el
comportamiento de las autoridades de la Ciudad
es un intencionado apartamiento de las enseñanzas
de la historia.
Nuevamente,
nada por este lado...nada por este otro....
El Dr. Rafael Sarmiento continúa con esta suerte de
meteorismos mentales:
No hay
una escuela ni una biblioteca que se llame
Rosas.
Podríamos ponerle a un matadero ese nombre...
No
aceptamos que para rendirle un homenaje a Rosas
se
injurie a Sarmiento.
Con toda
seguridad habrá alguna biblioteca que lleve el nombre
de Rosas, por lo demás sí hay instituciones con este nombre que
incluyen bibliotecas. En cuanto a escuelas con el nombre del
Restaurador, las hay, por más que lo ignore el «historiador»
Rafael Sarmiento. Aquí algunas direcciones:
http://www.bica.com.ar/fundac/Juan_M_de_Rosas/
Ciudad Madero, Escuela Juan Manuel de Rosas
http://www.bica.com.ar/fundac/Juan_M_de_Rosas/
El Pozo, Escuela Juan Manuel de Rosas, Nº 1317
http://www.grupopayne.com.ar/archivo/01/0106/010612/institucionales/institucionales.html
San Luis, Escuela Juan Manuel de Rosas
Lo de «Podríamos
ponerle a un matadero ese nombre», es
realmente dégoûtant. El señor vicepresidente pareciera estar
inspirado más bien por la conocida mitología argentina ad
usum
Delphini que constituye la raíz de las ideas básicas que
para la
mesocultura continúa divulgando la intelligentsia.
Debería, más
bien, guiarse por las supuestas especialidades de su instituto —
la sociología y la historia—, pues hasta
ignora que su mismo
cuasi-antepasado no era nada remiso
a las prácticas propias
de echeverrianos relatos. Vayan
algunas perlas sarmientinas
(del
Sarmiento original):
¿Lograremos exterminar a los indios? Por los salvajes de
América siento una invencible repugnancia
sin poderlo remediar.
Esa canalla no son más que unos indios
asquerosos a quienes
mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y
Caupolicán
son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de
progreso, su extermino es providencial y útil, sublime y grande.
Se les
debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que
tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado
Artículos de
"El Progreso", 27.9.1844 y de "El Nacional",
19.5.1857,
25.11.1878 y 8.2.1879
Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes
de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por
instinto o falta de razón. En ellos, se perpetúa la barbarie primitiva
y colonial... Son unos perros ignorantes... Al frenético, idiota, bruto
y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales
que obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano
haya hecho morir a todo ese
pueblo guaraní. Era necesario purgar
la tierra de
toda esa excrecencia humana, raza perdida de cuyo
contagio hay que
librarse.
Artículo de "El Nacional", 12.12.1877.
Los
negros... ponían en manos de Rosas un celoso espionaje,
a cargo de
sirvientes y esclavos proporcionándole, además,
excelentes
e incorruptibles soldados de otro idioma y de una
raza
salvaje... Felizmente, las continuas guerras han exterminado
a la
parte masculina de la población...
Facundo
No trate de economizar sangre de gauchos. Es lo único que tienen
de
humano. Este es un abono que es preciso
hacer útil al país.
Carta a Mitre, 20.9.1861.
Sandes ha marchado a San Luis... Si va, déjelo ir. Si mata gente,
cállense la boca. Son animales bípedos de tan
perversa condición
que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor.
Carta a Mitre, marzo de 1862.
He aplaudido la medida, precisamente por su forma. Sin cortarle la
cabeza a aquel inveterado pícaro [el Chacho
Peñaloza] y ponerla a la expectación, las chusmas no se habrían
aquietado en seis meses.
Carta a Mitre, 18.11.1862.
No deje cicatrizar la herida de Pavón. Urquiza debe desaparecer
de la
escena, cueste lo que cueste. Southampton o
la horca. Es la
única nube negra que queda en el horizonte
Carta a
Mitre, diciembre de 1862
La muerte del gobernador Nazario Benavídez es acción santa
sobre un notorio malvado. Dios sea
loado.
"El Nacional", 23.10.1858
Por si
esto fuera poco, José Luis Busaniche dice en la última
página
de su Historia Argentina:
[...] Y no
vamos a pedir a un amigo de Peñaloza ni de
Juan Saa la estadística que sirva de cifra y compendio,
clave y emblema, para el período que, por desdicha, no
se cerró el 12 de octubre de 1868, cuando el general Mitre
hizo entrega del poder a don Domingo F. Sarmiento. Nos
la dará don Nicasio Oroño, miembro conspicuo del partido
liberal, y senador en 1868. «Desde junio de 1862 —dijo
Oroño en el Senado— hasta igual mes de 1868, han ocurrido
en las provincias ciento diez y siete revoluciones, habiendo
muerto en noventa y un combates, cuatro mil setecientos
veintiocho ciudadanos».
En cifras:
4.728 muertos en 6 años. Tomemos de Rivera Indarte
las Tablas de sangre, pagadas a penique por muerto por la
casa
Lafone de Montevideo: 480 muertos, dos libras justas. Vemos que
Rosas, en 20 años, «se quedó corto» en comparación con lo que
alcanzaron en tan poco tiempo Mitre y Sarmiento con sus coroneles
orientales Ambrosio Sandes, José Miguel Arredondo, Ignacio Rivas,
Venancio Flores, Wenceslao Paunero, a los que podríamos agregar
el chileno Irrazábal. Tuvieron todos decidida participación en la
«organización nacional», en trocar la barbarie en civilización,
lo
que se comprueba con las cifras que cita Oroño. Y no se incluye
Cañada de Gómez, 22.11.1861, en el «arqueo» del liberal Oroño,
ni unas cuantas menudencias más. Sinceramente, creería que el
nombre de Rosas no fuera el más adecuado para designar un
matadero, según lo sugiere el señor vicepresidente. Hay otros
sin duda más convenientes.
En la
segunda nota de LA
NACIÓN
aparecen otros
«historiadores»
como la señora María Sáenz Quesada, quien califica el proyecto
de «desdichado»
Puesto
que se reincide en politizar el tema de los
nombres de los paseos públicos. Al sacarle un tramo
a la avenida Sarmiento se quiere provocar a la opinión.
Pero la Argentina necesita mucho de Sarmiento y de
su memoria.
Nada por
este lado... nada por este otro... Estos argumentos de
la «historiadora» explican exactamente, más o menos de
alguna
manera, por qué el proyecto fuera «desdichado»,
sindudamente.
La Sra. Lic. Sáenz Quesada conoce mucho
de la historia de
Sarmiento, por ejemplo cuando explica en
LA
NACIÓN:
http://www.lanacion.com.ar/01/01/11/p21.htm
Sarmiento y su utopía - Por María Sáenz Quesada
A su
paso por el Reino Unido, donde también abundaban
los contrastes del lujo y la miseria, Sarmiento leyó la obra
de
Thomas Mann, que presidía el Consejo de Educación
del
Estado de Massachusetts, en Estados Unidos. Quiso
entonces
conocer in situ el desarrollo de ese proyecto
novedoso.
Thomas Mann,
si se tratara del escritor (1875 - 1955), no presidió
ningún consejo de educación de Massachusetts, era alemán y cuando
murió Sarmiento tenía 13 años. De quien quiso hablar la «escritora
e historiadora» es de Horace Mann (1796 - 1859). Sarmiento fue
presentado a Horace Mann en 1847. Más tarde su viuda, Mary Mann,
tradujo el
«Facundo» al inglés, en 1868. Me pregunto por qué no lo
tradujo
directamente el autor, de quien se dice que hablaba inglés
perfectamente.
De esta
forma se pudo apreciar también en los Estados Unidos esta
«obra», de
la que Alberdi dijo que era un modelo
incomparable
de pedantismo y de charlatanismo, y el mismo
Sarmiento aseguró
que era una obra improvisada, llena por necesidad
de inesactitudes,
a designio a veces, no tiene otra importancia qe
la de ser uno de
tantos medios tocados para ayudar a destruir un
gobierno absurdo,
i preparar otro nuevo (cf. carta al
general Paz, 22.12.1845). El fin
de derrocar al gobierno estaba ya cumplido en 1868,
pero Sarmiento
hizo divulgar no obstante por medio de Mary Mann sus
inesactitudes
a designio en Estados Unidos, en bien
de nuestra Argentina. Hoy
nos admiramos de la marcha del país y del concepto
que gozamos.
No podía faltar en este bouquet de
sarmientistas la Academia
Nacional de Historia. Decía Miguel Angel De Marco
que:
... es absolutamente fuera de lugar porque en la
Argentina estamos cansados de estos cambios
constantes de denominación. Si hay quienes
quieran dar esta denominación cuentan con
suficiente cantidad de paseos para hacerlo.
Claro: esta suficiente cantidad de paseos
seguramente carece
aún de denominación en la adelantada Ciudad
Autónoma,
aunque lo más probable es tengan un nombre pero que
no
se llamen «Sarmiento» o «Urquiza» y entonces, en ese
caso,
para la Academia daría igual que se lo cambiaran.
Es curioso que todos los «historiadores»
sarmientistas que
agotan en
LA
NACIÓN
el
hontanar del ditirambo se cuidaron
siempre como de mearse en la cama de evocar a
San Martín
con respecto a Sarmiento. ¿Por qué será? No hay
panegírico
dedicado a quién sea en el que se deje de incluir
«de rifa o de
rafa» al Libertador, pero nunca en el caso de
Sarmiento.
Es que,
precisamente, no se puede relacionar a San
Martín
con enemigos
de Rosas empleando palabras huecas,
pues
para el Libertador,
atacar a Rosas era atacar a la
Patria misma.
San Martín
consideraba a Rosas su amigo y le legó en
su
testamento
su sable, estipulando precisamente por qué:
3º - El Sable que me a acompañado en toda la
Guerra de
la Independencia de la América del Sud, le será
entregado
al General de la República Argentina don Juan
Manuel de
Rosas, como una prueba de satisfacción, qe.
como Argentino
he tenido al ver la firmeza con qe. ha
sostenido el honor de
la República contra las injustas pretensiones
de los Extranjeros
qe. tratan de Umillarla.
Entre quienes apoyaron las injustas pretensiones
de los
Extranjeros
que trataron de invadir la
Confederación y que
San Martín condenó,
estaba precisamente Sarmiento, y
él
mismo lo confiesa:
Los que cometieron aquel delito de leso
americanismo
(apoyar la invasión francesa), los que se
echaron en
brazos
de la Francia para salvar la civilización
europea,
sus instituciones,
sus hábitos e ideas en las orillas del
Plata,
fueron los jóvenes,
en una palabra, ¡fuimos nosotros! ...
Somos
traidores a la causa
americana, española, absolutista,
bárbara... De
eso se trata, de
ser o no ser
salvajes».
Sarmiento, Facundo
Éste es Sarmiento, el «prócer» que ahora se pretende
anteponer
a quien defendió nada menos que la soberanía
nacional. Es que
los sarmientistas, de quienes ya nos
advertía Jauretche, nada
saben de soberanía nacional fuera de los días festivos, y son más
bien dados a
las alegorías.
La verdadera razón por la que se opone nuestra
intelligentsia
a estos cambios de nombres la esboza Pacho
O'Donnell, y es
en realidad el temor de que los argentinos nos
terminemos
de
«avivar» —pues vivos sólo nos creemos, para
despertar
todavía
nos falta un rato— y, pasando de la
mitología a la
verdad histórica,
terminemos por comprender qué nos
quiso
decir Jauretche hace
medio siglo, si bien lo dijo
con claridad
meridiana:
A la estructura material de un país dependiente
corresponde
una superestructura cultural destinada a
impedir el conocimiento
de esa dependencia para que el pensamiento de
los nativos
ignore la naturaleza de su drama y no pueda
arbitrar propias
soluciones, imposibles mientras no conozca los
elementos sobre
los que debe operar y los procedimientos que
corresponden,
conforme a sus propias circunstancias de tiempo
y lugar.
Arturo Jauretche, Los profetas del odio y la yapa
Los topónimos, las nomenclaturas, las efemérides,
son una
parte de
esa «superestructura cultural destinada
a impedir
el conocimiento
de esa dependencia...» y
reflejan desde hace
siglo y medio únicamente
una Argentina: la del sueño
liberal,
que solo fue un sueño, nunca cumplido,
y quien no lo
crea,
no
tiene más que
fijarse en lo que está quedando del
país:
ya ni
pa' dar un consejo estamos.
Pacho O'Donnell describió el embeleco de la
intelligentsia
respecto
de nombres de calles, plazas y lugares en
una nota
de Clarín que
habría que leer:
http://old.clarin.com/diario/2003/01/17/o-01905.htm
Opinión
TRIBUNA ABIERTA
17.01.2003
Unidad nacional: una historia de
desencuentro
Las calles de la ciudad de
Buenos Aires muestran
huellas de una añeja confrontación.
[...]
Más grave que el antagonismo es la imposibilidad de restañar
las
heridas.
Eso es lo que ha sucedido a pesar del tiempo
transcurrido desde Caseros
y sus ecos en Pavón, Cepeda
y la guerra de la Triple Alianza, como lo
demuestra la
nomenclatura urbana de la ciudad de Buenos Aires donde
ninguna calle lleva el nombre del líder federal Juan Manuel
de Rosas (en
cambio las hay en La Matanza, Quilmes, San
Isidro, Pilar, Lomas de
Zamora y otras localidades).
Tampoco el de ninguno de los caudillos
provinciales como
Estanislao López,
Francisco Ramírez, Juan Bautista Bustos,
el Chacho Peñaloza, varios de
ellos de destacada actuación
en las guerras de la Independencia y
también
protagonistas
de los tratados preexistentes a los que se refiere el
preámbulo
de nuestra Constitución Nacional.
Al cordobés Bustos se lo castiga a pesar de
haber comandado
el heroico
cuerpo de arribeños durante las invasiones inglesas
en 1806 y de haber
servido a las órdenes de Belgrano en el
Ejército del Norte del que luego
fue jefe de Estado Mayor.
Pero el caso más absurdo es el del
santafecino López,
promotor de los
importantes tratados del Pilar y de Benegas,
cuyo hermano Juan Pablo,
apodado Mascarilla por su fealdad,
de mucho menor relieve, ha merecido
el reconocimiento de
la nomenclatura callejera metropolitana por el
único mérito
de haber desertado del bando federal para pasarse al
unitario.
No faltan, en cambio, calles porteñas que
llevan nombres
discutibles,
como el de Manuel García, ministro del protounitario
Rivadavia que en
una más que sospechosa negociación, y bajo
la supervisón del embajador
británico Ponsomby, entregó la
Banda Oriental al Brasil a pesar de que
las armas argentinas
resultaron victoriosas en Ituzaingó. O plazas con
nombres de
presidentes de facto como Pedro E. Aramburu.
El obstinado revanchismo unitario degrada a
sus propios
prohombres
pues Domingo Faustino Sarmiento, aquel que
acuñase para los suyos
lo de "civilizados" y denigrase a sus
enemigos como "bárbaros", no ha sido
honrado con una
estatua que lo perpetúe como educador sino que
la maravillosa
obra del genial Rodin está semioculta entre los arbustos
pues
se eligió emplazarla en el exacto lugar donde se elevaba la
residencia de Rosas, derribada por el odio
persistente el
3 de febrero de 1899, ¡en
el 46° aniversario de la batalla
de Caseros!
No termina ahí el asunto pues la avenida
Sarmiento sustituye
en
denominación a la avenida de las Palmeras, sobre la que
se erigía
la vivienda del Restaurador. Es decir que la Capital
Federal, "cuna de
todos los males de la patria" al decir de
San Martín, homenajea al
sanjuanino como vencedor unitario.
[...]
Hoy
continúan los amanuenses de
LA
NACIÓN
escribiendo
por la
verdad y el bien de la Patria. Según informaba el
«prestigioso
matutino», la decisión será tomada recién el
viernes 11, pero —
Argentina semper idem— ya se publica
una semana antes quién
ganará: el caballo del comisario.
Y esto lo saben sólo los señoros
gordos de
LA
NACIÓN,
vaya casualidad:
http://www.lanacion.com.ar/03/04/05/dg_486376.asp
Controversia: un proyecto que naufraga
Los porteños optan por Sarmiento
http://www.lanacion.com.ar/03/04/05/dg_486383.asp
Rosas por
Sarmiento - Una mezquina provocación
Por Félix Luna
http://www.lanacion.com.ar/03/04/05/do_486189.asp
Editorial
I
La desvirtuación de la historia
Cordiales
saludos
Enrique C. Picotto
______________________________________
D - 71067 Sindelfingen
- Alemania
Tel.: +49 [0]7031 - 819 48 43
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