http://www.picotto.net/  © Enrique C. Picotto - D 71067 Sindelfingen, Alemania  - Mail to Enrique C. Picotto 14.11.03

 

 

Apuntes de Historia e historias argentinas

Appendix

 

 

Carta de Yungay

Domingo .F. Sarmiento a Justo José de Urquiza, 13 de octubre de 1852

«Yo he permanecido dos meses en la corte de Brasil, en el comercio
casi íntimo de los hombres de estado de aquella nación, y conozco
todos los detalles, general, y los pactos y transacciones por los cuales
entró S. E. en la liga contra Rosas. Todo esto, no conocido hoy del
público, es ya del dominio de la Historia y está archivado en los
ministerios de Relaciones Exteriores del Brasil y del Uruguay.»
[...]
«Se me caía la cara de vergüenza al oírle a aquel Enviado [Honorio
Hermeto Carneiro Leão, o Indobregavel]
referir la irritante escena,
y los comentarios: "¡Sí, los millones con que hemos tenido que

comprarlo para derrocar a Rosas! Todavía después de entrar
a Buenos Aires quería que le diese los cien mil duros mensuales,

mientras oscurecía el brillo de nuestras armas en Monte Caseros

para atribuirse él solo los honores de la victoria."»       

______________________________________________________

 

El «tratado» con el Brasil - «Compra» de Urquiza


Sobre las Bases presentadas por Cuyás el 24 de abril de 1851, o sea antes del
«pronunciamiento», se acordó el 21 de noviembre un «tratado de alianza» firmado
por Honorio —o Indobregavel— por el Brasil, Herrera y Obes por la República
Oriental y Diógenes Urquiza por los «Estados de Entre Ríos y Corrientes»: «De
modo
indirecto y a socapa» no se declaraba la guerra a la Confederación, sino
al «gobierno de la Confederación», con el objeto humanitario de «libertar al pueblo
argentino de su opresión»
y ayudarlo para que se «organice en la forma regular
que juzgue más conveniente
a sus intereses y a su paz y amistad con los Estados
vecinos»
. Y, por supuesto, para que «estableciera con ellos relaciones políticas
y de buena voluntad que tanto necesitan para su engrandecimiento
recíproco»

(Art. 1°). Detrás de estas tan encomiables intenciones decía el tratado, pues

nadie regala nada salvo buenos consejos:

«Para poner a los Estados de Entre Ríos y Corrientes en estado de
sufragar los gastos extraordinarios que tendrán que hacer con el
movimiento de su ejército, Su Majestad el Emperador de Brasil les
proveerá en calidad de préstamo la suma mensual de cien mil
patacones por el término de cuatro meses contados desde que
dichos estados ratifiquen el presente convenio».

 

«Su Excelencia el señor Gobernador de Entre Ríos se obliga

a obtener del gobierno que suceda inmediatamente al del general

Rosas, el reconocimiento de aquel empréstito como deuda de la
Confederación Argentina y que se efectúe el pronto pago con el

interés del 6 % al año. En caso, no probable, de que esto no pueda

obtenerse, la deuda quedará a cargo de los Estados de Entre

Ríos y Corrientes, y para garantía de su pago, con los intereses

estipulados, Sus Excelencias los señores Gobernadores de Entre

Ríos y Corrientes, hipotecan desde ya las rentas y los terrenos

de propiedad pública de los referidos Estados».

 

«Los gobiernos de Entre Ríos y Corrientes se comprometen

a emplear su influencia cerca del gobierno que se organice en

la Confederación Argentina para que éste acuerde y consienta

en la libre navegación del Paraná y los demás afluentes del

río de la Plata». «Queda entendido que, si el gobierno de la

Confederación y los otros Estados ribereños no quisieran admitir

esta libre navegación, los Estados de Entre Ríos y Corrientes la

mantendrán en favor de los Estados aliados». ...«El gobierno de la

República del Paraguay será invitado a entrar en la alianza». «Este

convenio se mantendrá secreto hasta que se consiga su objeto».

Muy lejos está todo esto de Obligado, dijo José Luis Busaniche en su Historia
Argentina
, y agrega:

«Y no sólo pesaba sobre Urquiza el empréstito contraído con el
Brasil y la hipoteca sobre rentas y tierras argentinas, que era, en
rigor, hipoteca sobre ambas provincias porque vulneraba lo más
esencial de su soberanía, sujetando sus rentas y su sueldo al Brasil;

pesaba también sobre el firmante de los tratados la intromisión del
Imperio vecino en el Uruguay porque él (Urquiza) había influido
como nadie sobre ese estado independiente en los tratados de

1851 y sin él Oribe no hubiera dejado el mando, ni el partido blanco

hubiera consentido en el alejamiento de su jefe. Y el Brasil, más que

nunca miraba en estos momentos la antigua provincia del Imperio,

llevado por su inmoderado apetito de expansión territorial. También

el reconocimiento del Paraguay independiente era obra de Urquiza,
y esa nueva república se aprestaba, no sólo a mirar de igual a igual
a la Confederación, sino a discutirle límites en Misiones y el Chaco.»
                   José Luis Busaniche, Historia Argentina, XXIII, 635 et seq.

Puede leerse hoy en la historia del Brasil: «... os brasileiros e seus aliados na
capital portenha organizaram o novo governo
argentino, sob a chefia de Urquiza,
que não tardou a restabelecer
relações diplomáticas com o Brasil.» El nuevo
gobierno de la Confederación después de Morón-Caseros fue organizado entonces
en primer lugar por os brasileiros, como corresponde a los vencedores, y también
por seus aliados. Fue Buenos Aires la primera capital sudamericana recorrida en
triunfo por el Imperio. La segunda fue Montevideo, tras el sitio de Paysandú en 1865,
también un 20 de febrero, en lo que fue el «desquite oriental». La última fue Asunción,
el 5 de enero de 1869. Y siempre anduvieron algunos «argentinos» haciendo de seus
aliados
, o acaso de changadores, como lo habían hecho antes para los franceses
e ingleses.

 

______________________________________________________________________

 

 

Apuntes de Historia e historias Argentninas

www.picotto.net/Indice - Index 

__________________________________________________________________________

 

© Enrique C. Picotto

www.picotto.net/
D 71067 Sindelfingen - Alemania
Tel.: +49  [0]7031  819 48 43  &  819 48 51 -  Fax 80 88 84