|
Apuntes de Historia e
historias argentinas
Appendix |
|
Carta de
Yungay
Domingo .F.
Sarmiento a Justo José de Urquiza, 13 de octubre de 1852
«Yo he permanecido dos
meses en la corte de Brasil, en el comercio
casi íntimo de los hombres de estado de aquella nación, y conozco
todos los detalles, general, y los pactos y transacciones por los
cuales
entró S. E. en la liga contra Rosas. Todo esto, no conocido hoy del
público, es ya del dominio de la Historia y está archivado en los
ministerios de Relaciones Exteriores del Brasil y del Uruguay.»
[...]
«Se me caía la cara de vergüenza al oírle a aquel Enviado [Honorio
Hermeto Carneiro Leão, o Indobregavel] referir la irritante
escena,
y los comentarios: "¡Sí, los millones con que hemos tenido
que
comprarlo para
derrocar a Rosas! Todavía después de entrar
a Buenos Aires quería que le diese los cien mil duros mensuales,
mientras oscurecía el
brillo de nuestras armas en Monte Caseros
para atribuirse él
solo los honores de la victoria."»
______________________________________________________
El «tratado»
con el Brasil - «Compra» de Urquiza
Sobre las Bases presentadas por Cuyás el 24 de abril de 1851, o sea
antes del
«pronunciamiento», se acordó el 21 de noviembre un «tratado de alianza»
firmado
por Honorio —o Indobregavel— por el Brasil, Herrera y Obes por la
República
Oriental y Diógenes Urquiza por los «Estados de Entre Ríos y Corrientes»:
«De
modo indirecto y a socapa» no se declaraba la guerra a
la Confederación, sino
al «gobierno de la Confederación», con el objeto humanitario de
«libertar al pueblo
argentino de su opresión» y ayudarlo para que se «organice en la
forma regular
que juzgue más conveniente a sus intereses y a su paz y amistad con
los Estados
vecinos». Y, por supuesto, para que «estableciera con ellos
relaciones políticas
y de buena voluntad que tanto necesitan para su engrandecimiento
recíproco»
(Art. 1°).
Detrás de estas tan encomiables intenciones decía el tratado, pues
nadie regala
nada salvo buenos consejos:
«Para poner a
los Estados de Entre Ríos y Corrientes en estado de
sufragar los gastos extraordinarios que tendrán que hacer con el
movimiento de su ejército, Su Majestad el Emperador de Brasil les
proveerá en calidad de préstamo la suma mensual de cien mil
patacones por el término de cuatro meses contados desde que
dichos estados ratifiquen el presente convenio».
«Su Excelencia
el señor Gobernador de Entre Ríos se obliga
a obtener del
gobierno que suceda inmediatamente al del general
Rosas, el
reconocimiento de aquel empréstito como deuda de la
Confederación Argentina y que se efectúe el pronto pago con el
interés del 6
% al año. En caso, no probable, de que esto no pueda
obtenerse, la
deuda quedará a cargo de los Estados de Entre
Ríos y
Corrientes, y para garantía de su pago, con los intereses
estipulados,
Sus Excelencias los señores Gobernadores de Entre
Ríos y
Corrientes, hipotecan desde ya las rentas y los terrenos
de
propiedad pública de los referidos Estados».
«Los gobiernos
de Entre Ríos y Corrientes se comprometen
a emplear su
influencia cerca del gobierno que se organice en
la
Confederación Argentina para que éste acuerde y consienta
en la libre
navegación del Paraná y los demás afluentes del
río de la
Plata». «Queda entendido que, si el gobierno de la
Confederación
y los otros Estados ribereños no quisieran admitir
esta libre
navegación, los Estados de Entre Ríos y Corrientes la
mantendrán en
favor de los Estados aliados». ...«El gobierno de la
República del
Paraguay será invitado a entrar en la alianza». «Este
convenio se
mantendrá secreto hasta que se consiga su objeto».
Muy lejos
está todo esto de Obligado, dijo José Luis Busaniche en su Historia
Argentina, y agrega:
«Y no sólo
pesaba sobre Urquiza el empréstito contraído con el
Brasil y la hipoteca sobre rentas y tierras argentinas, que era, en
rigor, hipoteca sobre ambas provincias porque vulneraba lo más
esencial de su soberanía, sujetando sus rentas y su sueldo al Brasil;
pesaba también
sobre el firmante de los tratados la intromisión del
Imperio vecino en el Uruguay porque él (Urquiza) había influido
como nadie sobre ese estado independiente en los tratados de
1851 y sin él
Oribe no hubiera dejado el mando, ni el partido blanco
hubiera
consentido en el alejamiento de su jefe. Y el Brasil, más que
nunca miraba
en estos momentos la antigua provincia del Imperio,
llevado por su
inmoderado apetito de expansión territorial. También
el
reconocimiento del Paraguay independiente era obra de Urquiza,
y esa nueva república se aprestaba, no sólo a mirar de igual a igual
a la Confederación, sino a discutirle límites en Misiones y el Chaco.»
José Luis Busaniche,
Historia Argentina, XXIII, 635 et seq.
Puede leerse hoy
en la historia del Brasil: «... os brasileiros e seus aliados na
capital portenha organizaram o novo governo argentino, sob a chefia
de Urquiza,
que não tardou a restabelecer relações diplomáticas com o Brasil.»
El nuevo
gobierno de la Confederación después de Morón-Caseros fue organizado
entonces
en primer lugar por os brasileiros, como corresponde a los
vencedores, y también
por seus aliados. Fue Buenos Aires la primera capital sudamericana
recorrida en
triunfo por el Imperio. La segunda fue Montevideo, tras el sitio de
Paysandú en 1865,
también un 20 de febrero, en lo que fue el «desquite oriental». La última
fue Asunción,
el 5 de enero de 1869. Y siempre anduvieron algunos «argentinos» haciendo
de seus
aliados, o acaso de changadores, como lo habían hecho antes
para los franceses
e ingleses.
______________________________________________________________________
Apuntes de Historia e historias Argentninas

www.picotto.net/Indice
- Index

__________________________________________________________________________
© Enrique C.
Picotto
www.picotto.net/
D 71067 Sindelfingen -
Alemania
Tel.: +49
[0]7031 819 48 43 & 819 48 51
- Fax 80 88 84
|