LA TO:NADA CORDO:BESA
Por: Rumiñawi.

"Mis amigos europeos se extrañaban mucho de la costumbre impuesta

en la Argentina por el CONFER y otros medios oficiales, de extirpar la

modulación tonal de la voz de los locutores de radio y TV como ocurre en

las distintas regiones de nuestro país (un rasgo cultural genuino y en cierto

modo "clásico"). Se reían mucho de sólo pensar que en Irlanda o Francia

se le ocurriera a alguien proponer un modo "neutro" de pronunciar. También

me vi en dificultades para explicarles que quienes promovieron ese

genocidio lingüístico, sugerían a diario el más ahincado patriotismo,

en instantes rayano con cierto nacionalismo fundamentalista."

                                    

                                                              Millma Chaqui "Entrevista" (1983).

PARTE I. Introducción.

Imaginemos el momento de hallarnos en una escuela de la ciudad de

Córdoba, Argentina y que entrara al aula un niño español; nos costaría

mucho entenderlo, así viniera de Madrid, Sevilla o Valencia. Sin embargo

pasaría lo mismo con niños/niñas de otras regiones de nuestro país,

La Rioja o Corrientes, a pesar de que todos empleamos el léxico

español y escribimos en la variedad literaria de Castilla.

Cuando les preguntamos a estos niños donde está su padre ausente(1)

las respuestas variarían bastante:
 

El riojano podría contestar: -ésta pá:ra Có:rdoba.

El cordobés: -Se ha ido a La: Riója.

El madrileño: -Pues extá en Córdoba.

Un observador avezado en dichas diferencias, que se perciben más

claramente oyendolás(2), detectaría por el tono y la acentuación el lugar

de nacimiento de una persona, mientras a otros, repito, les cuesta entender.

Las diferencias son de acento, tono, melodía, y también personales:

ciertamente nadie habla igual. Este es un rasgo distintivo fundamental

de toda lengua cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos: por

eso se dice "francés con accent parisien", "inglés con accent francés".

Maver de ande viene la to:nada cordo:besa.

Un poco de historia.

Si bien tomamos como punto de partida la fundación de la ciudad

de Córdoba en 1573, convendrá decir que una parte de la provincia

(especialmente su región "serrana") estaba poblada principalmente

por aborígenes llamados comechingones y sanavirones. Según las

crónicas los dos grupos pudieron sumar unos 30.000 y algunos piensan

hasta mas de 40.000(3) individuos. Ya 20 años antes o más, la parte

norte de la Provincia había sido invadida por españoles venidos del

Perú vía Santiago del Estero y se habían distribuido encomiendas.

 

No venían solos sin embargo. Un razonamiento simplista haría suponer

que sólo españoles acompañaban a Jeronimo Luis de Cabrera y ese

es un gran error; estos apenas pasarían de cincuenta y, según Marcos

Morínigo (1952: ver Apéndice I), los acompañaban varios miles de

sirvientes en su mayoría indios peruanos (quechuaparlantes) que los

documentos históricos y notariales de época designan "anaconas",

"yanaconas"(4) o simplemente "naturales que están en el ejercito de

S. M." (Ver Bibliografía: Acta Fundación de Córdoba," ...sobre los yanaconas

Historia del Perú, Juan de Matienzo, Oidor de las Real Audencia de Charcas).

Se deducen proporciones demográficas concordantes con las generales

calculadas así por Ángel Rosenblat (1954) a fines del siglo XVI: 96,41 %

aborígenes; 2,34 % esclavos africanos y 1,25 % blancos(5).

Los españoles venían informados de que aquí no había oro ni plata

y entonces su establecimiento en Córdoba tuvo dos finalidades

principales:

1) Implantar encomiendas, explotaciones agropecuarias cuyas tareas

realizaban los primitivos habitantes comechingones. Vemos aquí a los

yanaconas en función de capataces, autoridades intermedias respecto

al solitario encomendero que a veces ni habitaba el lugar.

2) El otro motivo fue establecer un punto de comunicación, una posta en

el camino del Perú al Río de la Plata.

¿Qué pasó entonces con la lengua?

De acuerdo a la información obrante tenemos suficientes argumentos

para reconocer tres etapas en la historia lingüística de la región:

1) Al momento de la invasión española ocurría un proceso de relación

interlenguas entre comechingones y sanavirones, evidenciada por la

sustitución y duplicación de nombres de lugares y personas ampliamente documentada en los pleitos que, por posesión y deslinde de tierras,

trababan los encomenderos entre sí(6). De allí entonces una base

confiable para adjudicar un patrimonio léxico propio a cada lengua

y si todavía no se han confeccionado listas es por desidia o deliberado

propósito de borrar 14.000 años de nuestro pasado.

2) La segunda consiste en la sustitución forzada de las lenguas

aborígenes, comechingón y sanavirón, por la quechua mezclada

con español que hablaban los mencionados yanaconas. ¿Por que

decimos esto y con tanta seguridad? Principalmente por las pruebas

que aportan documentos de archivo: ellos designaron cientos de lugares

con voces quechuas o quechuas mezcladas con españolas, como

Pascanas, Rumi Huasi, Achiras, Ancas Mayo, Mosuc Mayu, Icho Cruz,

Alpa Corral, Barranca Yaco. Excusado es señalar: primero, que la

imposición de un nombre a un lugar en cualquier parte del mundo

supone un gran peso demográfico y cultural en los usuarios de la lengua

empleada, capaz de sustituir una tradición; y segundo que estos cambios fundamentales contaron necesariamente con el aval de la cúpula hispana

que los incorporaría a sus cartas geográficas.

 

Lógicamente dichos nombres quechuas no pueden haber sido puestos

por comechingones que ya los tenían en su lengua; tampoco por

sanavirones como acabamos de ver, ni por españoles, quienes

siempre iban a preferir los de su lengua. Y también porque muchas

palabras y expresiones idiomáticas del habla actual de Córdoba

reconocen un origen explicable por gramática quechua calcada.

Dos ejemplos(7):

"Antes tiempo los animales hablaban como nosotros,"

Con el cambio de posición de las palabras: "tiempo antes".

El orden "antes tiempo" es quechua: [ñawpa paaq]. o:

"Aquí llegando yo quería"
1 2 3 4

Discurso documentado por nosotros a un hablante criollo de Las Arrias,

Norte de la Provincia, calco de dicho orden de palabras normativo en

quechua:

[Kayman hayamuspa ñuqaqa munaqkani]
1 2 3 4

3) La tercera etapa cuyo comienzo exacto resulta difícil fechar porque

la documentación no refleja el habla común del pueblo, sino modelos

escriturarios preestablecidos, copiados del estilo cortesano, totalmente

distintos, puede situarse dos siglos después, aproximadamente en 1780,

cuando la corona española dicta la orden de que se extirparan las lenguas americanas y se obligara a usar el español. No debiera sorprender entonces

que todavía en 1777 los negros esclavos africanos de Villa Dolores fueran

bilingües en quechua y español(8).

La imposición final del español respondió a una política coercitiva sobre

un rasgo cultural, prolongada hasta hoy, en un marco obligado de

relaciones interlenguas con las amerindias que hasta el presente

no han sido estudiadas y explicarían la situación que llevó a la forma de

hablar actual en Córdoba, particularmente en campos fonético, gramatical

y semántico.
 

La acentuación y la "tonada" en cambio quizás ya habían sido marcadas

por el sustrato comechingón(9).


            ©Rumiñawi. Centro de Investigaciones "Linguisticas Ricardo L. J. Nardi"
               versión corregida, 21 abril 2001


Notas:

1. El estilo directo que empleo en este texto, reminiscencia del que es

obligatorio en lenguas andino centrales. Obviamente, en español estándar

o normativo: "preguntáramos...por su padre ausente".

2. Acentúo el pronominal aglutinado porque es norma universal en Córdoba

y gran parte de Argentina.

3. Piana de Cuestas, Josefina (1992), "Los indígenas de Córdoba bajo el

régimen colonial. 1570-1620". Universidad Nacional de Córdoba; Direcc.

Gral. de Publicaciones. Córdoba.

4. Morínigo, Marcos A., "Difusión del español en el Noroeste Argentino".

En: "Hispania, a Teachers Journal Devoted to the Teaching of Spanish and Portuguese". Wallingford, Connecticut; Vol. 35, N. 1, feb. 1952; pp 86-95.

Postula: El quechua ingresa al N. O. A. por la conquista española, por los

yanaconas. El kakan, lengua diaguita, desaparece en el siglo XVIII y el

español recién se impone en el XIX. En "Programa de filología hispánica",

Ed. Nova, Buenos Aires (1959), Cap.: Difusión del español en el Noroeste

Argentino, pp 80 y ss: "En cuanto a los primeros pueblos de indios lo eran

de indios sometidos más indios peruanos. Las razones son obvias. No

conocemos las proporciones ni en las ciudades ni en los pueblos.

Sin embargo algunos indicios hay. De Jujuy dice Ramírez de Velasco

gobernador por 1596, que se fundó con cuarenta vecinos y tres mil indios

"que le pertenecían", y de Córdoba que se fundó en 1573, se sabe que

se establecieron en ella cincuenta vecinos españoles llegados del Perú

y más de seis mil indios. No serían todos peruanos pero la seguridad

elemental exigía que el número de los de confianza fuera elevado. En

estas proporciones era natural que la lengua de los servidores indios

"dominara la calle". Citado por Domingo A. Bravo (1965) en: "Estado

actual del Quichua Santiagueño", Cuadernos de Humanitas, p. 18,

Universidad Nacional de Tucumán.

5. Cf.: "La población indígena y el mestizaje en América", T. I, pp 59-88;

Edit. Nova, Buenos Aires).

Entre los blancos hay una elevada cantidad de criollos con su español ya americanizado, es decir influido por el contacto con los ameríndios

6. Cf.: Tanodi, Aurelio (1961-1964) "Interpretación paleográfica de nombres indígenas" en: "Revista de la Universidad Nacional de Córdoba" Fac. de

Filosofía y Letras. T. II III, pp 31-120.

7. Cf.: Viggiano Esain, Julio (1956), "Vocabulario popular tradicional

cordobés", Imprenta de la Universidad. 113 pp. Córdoba), y: Rumiñawi

(1994) "La influencia aborigen en nuestra lengua" pp 23-36.

Edit. Fu. PA. L. I., Córdoba, respectivamente.

8. Cf.: El Censo realizado cuando la creación del Virreynato del

Río de la Plata (1777-1778).

9. Entre tantas sorpresas que nos brinda la autotitulada "docta" Córdoba,

su Archivo Histórico e instituciones afines todavía no han documentado

las primeras referencias históricas del rasgo tonal, cosa bastante fácil

con la tecnología actual. Que ni se les ocurriera la idea constituye de

por sí una evidencia identitaria.

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El idioma de los comechingones no se ha conservado; solamente

quedan unas pocas palabras seguras. Henia y camiare se citan como

sus dialectos del norte y del sur, respectivamente. Es posible se relacionara

con el sanavirón, o según otros a de ser agrupados junto al diaguita. Pueden

haber sido dialectos afines el michilingue (Valle del Conlara) e indamá

o indamu. Como variedades del comechingón se citan main, yuya, mundema,

cama, umba.

Parece como si indamá fuese designación de los propios Comechingones,

en alguna de las lenguas del derrotero de los españoles.

En aimará kara es "cerro pelado" y chichi "pezón de mujer", también granizo,

en quichua.

En resumen, las palabras comechingonas que parecen seguras, son las

siguientes:

Henen, henin, hen, pitin:..pueblo, en henia.

Naguan, acan nave:.........cacique, en henia

Nave, navira:...................cacique, en camiare

Lemin:....pescado, en henia.

Luimin:...pescado, en camiare.

Butos:... casa, en henia

Tica:......mojón, en henia

San:.......río, en henia (agua o río)

Chi:.......pezón, en henia

Eara:....peñasco, en henia

Es de destacar que en la actualidad en los barrios de la ciudad de

Córdoba a las mujeres jóvenes se les dice "chichises" y si la niña

es muy linda se acentúa como "chichizón". La tonada y el acento

tan particular de los cordobeses tiene su origen en las raíces de los

comechingones. Cuando llegaron los españoles no vinieron solos.

 

Un razonamiento simplista haría suponer que sólo españoles

acompañaban a J. L. de Cabrera y ese es un gran error; estos apenas

 pasarían de cincuenta y, según Marcos Morínigo, los acompañaban varios

miles de sirvientes en su mayoría indios peruanos (quechuaparlantes) que

los documentos históricos y notariales de época designan "anaconas",

"yanaconas" o simplemente "naturales que están en el ejercito de S.M."

Al momento de la llegada española ocurría un proceso de relación

interlenguas entre comechingones y sanavirones, evidenciada por la sustitución y duplicación de nombres de lugares y personas ampliamente documentada en los pleitos que, por posesión y deslinde de tierras, trababan los encomenderos entre sí.

Luego se produjo una sustitución forzada de las lenguas aborígenes, comechingón y sanavirón, por la quechua mezclada con español que hablaban los mencionados yanaconas. Hay pruebas que aportan documentos de archivo: ellos designaron cientos de lugares con voces quechuas o quechuas mezcladas con españolas,

como Pascanas, Rumi Huasi, Achiras, Ancas Mayo, Mosuc Mayu, Icho Cruz, Alpa Corral, Barranca Yaco.


Dos siglos después, aproximadamente en 1780, la corona española dicta la

orden de que se extirparan las lenguas americanas y usar el español. La

imposición final del español respondió a una política coercitiva sobre un r

asgo cultural, prolongada hasta hoy, en un marco obligado de relaciones

interlenguas con las amerindias que hasta el presente no han sido estudiadas

y explicarían la situación que llevó a la forma de hablar actual en Córdoba, particularmente en campos fonético, gramatical y semántico.
La acentuación y la "to:nada" en cambio quizás ya habían sido

marcadas por el sustrato comechingón

                        Rumiñawi - La Tonada cordobesa - Centro de Investigaciones

                        Lingüísticas Ricardo L. J. Nardi

                        Piccolo Adrián - Aborígenes de la Argentina -Ed. Bettina.3a.

                        edición. 1994

 

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PARTE II.
Referencias históricas y etnolingüísticas.
Crónicas de época.


Destacan por su importancia, las de Sotelo de Narváez, la llamada 'Relación

anónima' atribuida a Jeronimo Luis de Cabrera, las Cartas Annuas de la

Compañía de Jesús, las investigaciones que mandó realizar el Gobernador

de Tucumán Ramírez de Velazco entre 1587-1589(10), y en el campo

lingüístico, la 'carta' del P. Alonso de Bárzana, cura "doctrinero" que

actuó en la región(11).

Poco agregan las historias escritas en el siglo XVIII por el P. Lozano(12)

y el P. J. Guevara, y los trabajos más modernos, p. e. del historiador

Roberto Levillier(13).

Los archivos de Córdoba.

Otra fuente de la mayor importancia se halla en los documentos de archivo

de las escribanías abiertas en Córdoba casi inmediatamente después de

su fundación. Han sido estudiados desde mediados del siglo XX por Aníbal

Montes, León Strube Erdmann y Aurelio Tanodi.

Todas estas fuentes son de valor dispar no obstante haber contribuido

a una visión mas acorde a los hechos relativos a la invasión española,

su composición étnica y consecuencias en el campo lingüístico, visión

distinta a la aceptada y difundida hasta ahora, que magnifica la

importancia de los peninsulares en la conformación demográfica

y cultural (y por extensión, lingüística) de nuestra región.

Comechingones y Sanavirones.

La región de los comechingones parece haberse extendido a lo largo del

cordón serrano que lleva su nombre, desde las actuales Villa de Soto

y Cruz del Eje hasta proximidades de Sampacho y El Morro de San Luis.

Las dataciones obtenidas por Alberto Rex Gonzáles con radiocarbono los

sitúan entre 500 y 1000 años antes de la era actual.

El cronista Sotelo de Narváez usa los designativos Indana, Indamá, Indamú,

que no han sido confirmados por hechos lingüísticos documentados, ni la

tradición posterior. Cabría sospechar una extensión semántica interior

al español mismo, pivoteando sobre la voz 'indio'(14).

Salvador Canals Frau (1944), distingue en el comechingón dos grupos

dialectales separados por el paralelo de Córdoba (31 y minutos): Henias

al Norte y Camiares al Sur(15). Clasificación bastante singular desde que

casi todos los topónimos empezados con [kami-], partícula inicial del nombre "Camiare" (Camín Cosquín, Caminiaga, Camin Tica), se hallan en la supuesta

zona Henia. Antonio Tovar (1961) menciona cinco dialectos: Main-, Yuya-,

Mundema, Cama- y Umba- de los cuales no han quedado rastros en la

toponimia histórica y contemporánea(16).

El hábitat de los comechingones comprendía "Traslasierra" y estribaciones

de San Luis (Bixio: 1989), contradiciendo parcialmente las fronteras

lingüísticas, isoglosas inequívocas, de la región: posiciones acentuales

y curvas tonales distintas en las dos laderas de la Sierra. El mapa de

Canals Frau deslinda con precisión dichas áreas (ver mapas), mostrando

un triángulo alargado al oeste de camiares y henias donde vivían los

holongastas a quienes debe atribuirse la tonada de "Traslasierra", norte

de San Luis y Sur de La Rioja. La experiencia universal -señalada con

luminosa claridad por E. Sapir respecto a los Athabaskas, Norte América-,

muestra un mismo grupo étnico hablando distintas lenguas. Lo que no ha

quedado suficientemente claro es si la separación incluye ritmos musicales.

Un poco humorísticamente podría hablarse de comechingones hablando con

accent holongasta...

En cuanto a los sanavirones llegaron desde Santiago de donde eran

oriundos, (según parece de Salavina) en tiempos muy poco anteriores

a los españoles, ocuparían un bolsón al este de las "Sierras Chicas",

la cuenca de "Ansenuza" (Mar Chiquita), Tulumba, extendiéndose a la

Ciudad de Córdoba y gran parte de la "Sierra Grande" hasta San Luis.

Sus rasgos acentuales y tonales con suave culminación en la primera

sílaba se han mantenido hasta hoy, emparentados con el área andina .

Lo que sí resulta evidente es su ninguna relación con la to:nada

cordobesa tal como se oye en la ciudad.

 

Acento, curva tonal, melodía.

Quizás el ambiente en que más se diferencia el español americano.

En la Península ocurren diversos puntos de culminación acentual que

obligan a emplear signo gráfico. La atribución de influencia indígena

a las distintas entonaciones del español en América es bastante

reciente y paradógicamente fue observada antes por personas

ajenas a las disciplinas lingüísticas, como el caso del político

peruano Victor Raúl Haya de la Torre:

"Muchas veces, viajando por nuestras tierras y oyendo el habla de

sus pueblos, he pensado que el indio está impreso entre nosotros

hasta en la entonación con que hablamos nuestro idioma [...]

No hablarían los chibchas con la cadencia colombiana y los araucanos

con el "canto" chileno? Los andinos de Ecuador, Perú, Bolivia y sierras

argentinas tienen semejantes inflexiones quechuas". "Temas de filosofía

de la cultura latinoamericana", en: "El Búho", p 110, 1982(17).

En la región considerada, influida por el sustrato de las lenguas

andinocentrales, el acento y la curva tonal son rítmico-melódicos

y este modelo tiende a imponerse. Hay un impulso a marcar el

acento de mayor intensidad en la penúltima sílaba, motivando

cambios de posición respecto a la que adopta en la Península,

p. e. cuando ocurren clíticos pronominales. Así, Argentina: hacéme,

buscáme; Ultramar: házme, búscame.

En Córdoba lo fundamental es sin duda la famosa [to:náda] que tanto

intriga a los extranjeros, pero no a nosotros por parecernos la cosa

mas [natu:ral] del mundo. Como se dijo, la [to:nada] cordobesa no

es quechua ni española(18).

Un aspecto a destacar es la reestructuración morfofonética ocasionada

por la variación: En España: [tráe.me.lo], 3 sílabas; en Córdoba:

[tra.-é:.me.ló], 4 sílabas.

La región marcada por la [to:náda] cordobesa coincide mayormente

con la atribuida al solar nativo comechingón. Se extiende hasta el

paralelo 33 (Sur de Río Cuarto) donde comienza el dominio ranquel

y el meridiano 64 al este, linde con la cultura guaranítica. La frontera

oeste -el cordón serrano de "Los Comechingones"- es también frontera

tonal: en la ladera oriental prolongada hasta el centro-norte de San Luis,

el alargamiento de la sílaba anteprotónica es un rasgo propio del

N.O.A., ej.: [tú:kumano], mientras en la occidental ocurre en la protónica:

[tukú:mano]. El lingüista sueco B. Malmberg ha sostenido que esta

última curva tonal es extraña a las tendencias metafónicas del español

y no duda en considerarla aborigen. De haber conocido las otras tonadas

de nuestro país seguramente les hubiera hecho extensiva esa consi

deración(19). Recientemente la investigadora cordobesa B. Bixio

ha postulado la genética aborigen de las tonadas argentinas(20).


CONCLUSIÓN


La paternidad -o, mejor, maternidad- de la típica curva tonal que marca

el habla de la Sierra y Centro de la Provincia de Córdoba (Argentina),

puede ser atribuida al más arcaico sustrato comechingón, así quizás

nunca pueda determinarse su origen último. Otras étnias que compartieron

su territorio -holongastas al oeste de la Sierra Grande, sanavirones al

este de las Sierras Chicas, "yanaconas" principalmente quechuas,

españoles, africanos(21)- tenían sus propios rasgos distintivos en este

aspecto y, en los dos primeros casos, también se han conservado.


El comechingón no puede ser considerado como un idioma de familia

lingüística indeterminada. La gran masa léxica relevada por A. Montes

muestra parentesco con la gran familia andinocentral, tanto por cercanía

del sistema musical, el inventario de sonidos, la presumible estructura

de la palabra y el sistema sufijador. Con mayor firmeza estas

consideraciones son extensivas al sanavirón por su documentado

origen en el Noroeste Argentino.
 

La presencia quechua prehispánica sigue indemostrada en Córdoba

y los topónimos, giros idiomáticos y voces de ese origen documentados

desde el Siglo XVI, provienen seguramente de los yanaconas. Su

influencia fue importante no sólo por peso demográfico en el grupo

invasor (siendo la cúpula hispánica de menor aporte), sino también

por las funciones políticas y sociales que desempeñaron. Unos y otros

no lograron imponer sus rasgos musicales -"ese leve clamor, esa

venganza"(22),- única herencia atribuible a nuestros antepasados

comechingones. Para siempre.


Símbolos.
: alargamiento vocálico.
[ ] lo que va entre ellos indica una representación fonética.
. Separación de sílabas.
- Separación de morfemas.
// Simboliza una consonante africada palatal, la ch española.
/h/ Simboliza una consonante africada palatal aspirada.
/q/ Representa una oclusión glotálica, consonante faringal.

Bibliografía:

"Acta de Fundación de la Ciudad de Córdoba. 6 de Julio de 1573".

Reproducc. facsímile (1941). Municipalidad de Córdoba. Menciona

indirectamente a los yanaconas cuando cita al primer testigo "el muy

magnífico mui Rdo. Señor Francisco Pérez de Herrera, cura y vicario

de todos los españoles é naturales que están en el ejército de su Majestad".

Después nombra quince jefes militares españoles. Obviamente, sólo l

os "naturales" formaban la tropa puesto que el grupo europeo no pasaría

de cincuenta individuos.

Aparicio, Francisco de (1961) "La antigua provincia de los comechingones".

En: Hist. Nac. Argentina, T. I, pp 203-228. Bs. Aires.

Bixio, Beatriz (1985) "El quichua prehispánico en la sub-área occidental

de la provincia de Córdoba", en: "Comechingonia", Año III, Nº 5, pp 125

y ss. Córdoba.

Catinelli, Antonio (1983) "Sustrato indígena en el habla de Córdoba".

En: "Primeras Jornadas Nacionales de Dialectología", pp 371-376.

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Fontanella de Weimberg, Ma. B. (1971) "La entonación del español

en Córdoba (Argentina)", Bol. Inst. Caro y Cuervo, XXVI. Bogotá.

Ibarra Grasso, Dick Edgar. (1981) "Argentina Indígena y prehistoria

americana". 3ra. Edic., TEA, Bs. Aires.

Krickeberg, Walter: afirma que el comechingón sería una variedad

diaguita. (Nardi 1962: 8).

Montes, Anibal (1950 - 1956) "Nomenclador cordobense de toponimia

autóctona (1ra. y 2da. Parte)", En: Anales de Arqueología y Etnología,

Tomos XI y XII, Universidad Nacional de Cuyo. Facultad de Filosofía

y Letras. Mendoza.

Montes, Anibal. (1958) El problema etnolográfico de los sanavirón

y comechingón, Universidad Nacional de Cordoba. Dirección de

Publicaciones.

Montes Giraldo, José Joaquín (1987) "Dialectología general

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en: "Revista de la Universidad Nacional de Córdoba, Segunda Serie".

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Nardi, Ricardo L. J. (1962) "El quichua de Catamarca y La Rioja", en:

"Cuadernos del Instituto Nacional de Investigaciones Folklóricas",

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Piana de Cuestas, Josefina (1987) "Visita a los indios de servicio

de la ciudad de Córdoba del Tucumán en 1598", en: "Historiografía

 y Bibliografía Americanistas", Vol. XXXI, Nº 1; pp 27-61. Sevilla.

Ante una consulta verbal, dicha autora relativiza el número de 'anaconas'

en Córdoba cuando la fundación, "porque no habría habido como

alimentarlos". Sin embargo, en 1992 atribuye el exterminio de

nuestras primeras étnias a extracción de energía por los españoles

más allá de los límites de supervivencia.

Sapir, Edward (1921, Trad. esp. 1954) "El Lenguaje". FCE.

México D.F.; Hachette. Bs. Aires.

Serrano, Antonio (1945) "Los Comechingones". Serie Aborígenes

Argentinos, Vol. I, Univ. Nac. de Córdoba.